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Una de MacGuffin

Sábado, 27 octubre 2007

MacGuffin es un término acuñado por el director de cine Alfred Hitchcock para designar un tipo de excusa argumental que consiste en presentar un hecho, en apariencia irrelevante, pero que, al final se revelará como un elemento importante en la explicación del desenlace de la historia. Lo relevante del MacGuffin es que es irrelevante en si mismo. Puede ser cualquier cosa.

Precisamente, en esa irrelevancia se basó Pablo Motos para crear una surrealista sección en su desaparecido programa de radio en M-80. En No somos nadie, MacGuffin se definía como “frases absurdas que van de ningún sitio a ninguna parte”.

Un ejemplo de frase que conformaba esta sección sería “Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?”. U otra del tipo, “Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?”. Se trataba de hacer juegos de palabras más o menos ingeniosos.

Sin embargo, lo que hacía muy popular esta sección, igual que ocurría con los momentos teniente, era la participación de la audiencia en la misma, ya que muchas de las frases que leídas en el programa eran enviadas por propios oyentes. Yo mismo envié varias. De ellas llegué a escuchar una varias veces:

“Si una monja viaja a las Islas Afortunadas y, como está de vacaciones, no reza tanto como sus compañeras, ¿una (h)ora menos en Canarias?”

En El Hormiguero, Pablo Motos intenta trasladar la complicidad que tenía con su audiencia radiofónica a la televisiva, pero parece que no le acaba de funcionar. De hecho, ha intentado recuperar algunas secciones, como las dudas existenciales, los momentos teniente y una versión adaptada, con webcam de por medio, de los pensamientos paralelos. Y es que realizar un programa diario en franja nocturna en televisión, no es lo mismo que presentar un magacín despertador en la radio. Yo, y esto es una apreciación muy personal, lo prefería en la radio.

También es cierto que la competencia, encarnada en Escenas de Matrimonios, pega muy fuerte. Algo que tampoco entiendo. Como tampoco entiendo que no escogieran otro de los MacGuffin que envié:

“Un Piolín de dos metros de alto, ¿es un gran-canario?”

Quizá es que era un humor demasiado local y, claro, se podían ofender en El Día. O, simplemente, la frase era mala.

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6 comentarios leave one →
  1. teniente d'hubert permalink
    Domingo, 28 octubre 2007 10:54 am

    Bueno, leyendo tu comentario me he acordado de esto…
    http://www.luventicus.org/frases/greguerias.html

  2. Domingo, 28 octubre 2007 5:27 pm

    Las greguerías, ese género tan bien cultivado por Don Ramón Gómez de la Serna, tienen ciertas similitudes con estos macguffins, pero no son lo mismo.

    Por cierto, “Una mujer encinta, ¿puede serlo también en cd?”

  3. javier permalink
    Jueves, 26 mayo 2011 3:56 am

    te envio otro par… son gratis pero no mios…
    *si las niñas de La Casa de la Pradera se empadronan en Rio de Janeiro… ¿se hacen las Ingels brasileñas?
    *si desaparecieran las palabras amor y corazón… ¿ las canciones de Maná serían instrumentales?
    Un saludo

  4. Jueves, 26 mayo 2011 10:57 am

    @Javier, muchas gracias por los aportes ;)

  5. Miércoles, 6 junio 2012 7:28 am

    Si doy bromas a la pareja de Shakira hasta enfadarlo, ¿A Gerard piqué?

  6. Miércoles, 6 junio 2012 7:28 am

    Si machaco un caracol, ¿Concha piqué?

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