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El sentido de la vida Domingo, 2 Marzo 2008

Posted by Ruymán in Literatura.
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Un día, un periodista deportivo de éxito descubre por casualidad que Morrie Schwartz, antiguo profesor suyo en la universidad y con el que prometió mantener contacto, aunque no lo hizo, padece una extraña enfermedad que lo llevará muy pronto a la muerte. Obligado por su mala conciencia, decide ir a visitarlo por última vez, sin saber que esa primera visita se convertirá en el inicio de un viaje que cambiará su vida por completo.

Éste es el punto de partida de Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom, un libro difícil de calificar, ya que no es una novela, aunque cuente una historia -real-, ni un libro de autoayuda, a pesar de que nos habla del que debería ser el verdadero sentido de la vida.

Después de esa primera visita, Albom [en] descubre que su viejo profesor, lejos de abandonarse a la depresión por una muerte inminente, ha decidido plantarle cara y disfrutar de los pocos meses que le quedan de vida. Morrie [en], su mentor durante sus años universitarios, lejos de reprocharle su falta de contacto, lo recibe con los brazos abiertos, como si apenas hubiesen pasado unos días desde su última clase.

Las ganas de vivir de su profesor y la carencia de reproches aumentan los remordimientos de Albom, que, de repente, siente su vida vacía y carente de sentido. Esta situación le lleva a empezar a visitar cada martes a su viejo profesor, hasta el día de su muerte. Para Albom, estas visitas constituirán la última lección de Morrie, la última asignatura que éste impartirá. Una tesis sobre la vida, el amor y la amistad. En definitiva, sobre el sentido de la vida.

A raíz de estas visitas, como si un de un viaje iniciático se tratara, las prioridades vitales de Albom sufrirán un cambio radical. El periodista que apenas tiene tiempo para vivir fuera de su trabajo se replanteará su vida por completo. Y, de esa experiencia, nacerá este libro, una lectura deliciosa de apenas doscientas páginas.

Tengo que reconocer que cometí el error de empezar a leerlo en el avión, de vuelta de Gran Canaria. Cuando llegamos a Madrid, apenas me quedaban treinta páginas para concluirlo. He tardado casi una semana en acabar de digerirlo -quizá por haberlo leído tan rápido-. Del libro sólo puedo decir que estará durante bastante tiempo cerca de mi mesilla de noche, donde pueda repasar cualquiera de sus pasajes al azar.

Y es que, como dijo el propio Morrie, fue maestro hasta el fin.

Como todos los verdaderos maestros.

Comentarios»

1. Millaquito - Domingo, 11 Mayo 2008

No sé si te diste cuenta, pero ayer vi Los Simpsons, la película, y este mismo libro fue el iniciador de una revuelta, aunque no sé si por su contenido, habrá que leerlo para ver si es para tanto, jeje.