El misterio de los guanches dominicanos
Publicaba ayer el diario ADN en su página web los resultados de un estudio elaborado por científicos dominicanos y portorriqueños que, tras analizar unas 1.200 muestras de ADN -de ácido desoxirribonucleico, no del diario-, han constatado la presencia de genes guanches en la población de la República Dominicana.
Lo que llama la atención de esta noticia, es el subtítulo con el que el diario la acompaña:
“Si se confirma el hallazgo, quedaría por explicar cómo llegaron a cruzar el Atlántico los guanches | Su cultura despareció con la conquista de las Islas, y antes del descubrimiento de América“
Al margen de que cuando Cristóbal Colón descubrió América (12 de octubre de 1492), la Corona de Castilla todavía no había terminado de conquistar todo el archipiélago -Gran Canaria fue sometida entre 1478 y 1483; La Palma entre 1492-93; y Tenerife entre 1494 y 1496-, conquista no es igual a exterminio de la población aborigen, al menos de forma inmediata e instantánea.
Además, existen numerosos documentos que demuestran que muchos de los aborígenes fueron capturados y enviados como esclavos a distintos lugares de la Península e, incluso, de Las Indias. Eso, por no hablar del mestizaje entre conquistadores y aborígenes.
Algo no olía bien en la noticia publicada por ADN y firmada por EFE.
Al llegar a la redacción busqué la información directamente en la línea de la Agencia y descubrí que a lo publicado por ADN le faltaba un párrafo y medio, justo los que explican que los científicos barajan dos teorías para explicar la presencia de genes de aborígenes canarios en los actuales dominicanos: el envío de “esclavas blancas” desde las Islas o la migración de “canarios pobres” en busca de un futuro mejor en el Caribe.
Lo que inicialmente parecía un claro caso de desconocimiento canario, se convierte, gracias a la supresión de dos párrafos que sí publican otros medios, en un claro caso de manipulación informativa sensacionalista. Un homenaje a la manida máxima que dice que no hay que dejar que la realidad estropee un buen titular. Ante el que cabe preguntarse si será la primera vez o, por contra, se trata de una práctica habitual.
Lo peor de todo es que, antes de investigar este asunto, sólo pensaba escribir que, siendo estrictos, los guanches son únicamente los habitantes prehispánicos de la isla de Tenerife, aunque popularmente esta denominación se ha extendido a los habitantes de todas las islas.
Y, en otro orden de cosas, este descubrimiento puede hacer que el año que viene me sienta casi como en casa.
Vía: Mangas Verdes.


















Eso es verdad, jejeje. Vas a encontrar genes como los tuyos, bueno más o menos, al otro lado del charco. Ayer salí a cenar con una amiga que ha estado dos años en Chile trabajando para una agencia de comunicación. Comentaba que dependiendo del país de Suramérica donde estuviera, veía buen o mal “rollo” con los espanoles. En pequeñas reuniones con amigos siempre decía: a los españoles siempre nos gustó follar (perdón, es literal) por eso tú te llamas González,(en referencia a los ingleses que se mezclaron menos. Sea como sea, espero ue desde allí nos regales buenos artículos explicándonos si es verdad que en el carácter nos parecemos. A propósito, cómmo se llemaban entonces los aborígenes de las demás islas?
Bimbaches, los de El Hierro; Benahoaritas, los de La Palma; Gomeritas, los de La Gomera; Majos, los de Fuerteventura y Lanzarote y Canarios, los de Gran Canaria (aunque le duela a Don Pepito)
Marta, ya ves que se me ha adelantado Wotan, respondiendo a tu pregunta. ¡Si es que no puede despistarse uno ni un minuto!
¡Por eso mi piva dominicana me decía que la madre patria de los dominicanosy los puertorriqueños es Canarias y no España! Es lógico que por la emigración y/o tratas de blancas/os compartamos algunos genes. En Canarias, según los genetistas, tenemos entre el 42 y el 73% de genes de nuestros antepasados. El impuesto de sangre, lejos de extinguir a nuestros antepasados, hizo que extendiesen su sangre por las repúblicas hermanas del Caribe.
Gracias Wotan!
Bueno, ahora todo tiene sentido…