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Viernes de penitencia

Viernes, 10 abril 2009

El Viernes Santo siempre me ha parecido el día más insoportable –por aburrido– de todo el año, superando con creces, incluso, al siempre resacoso día de Año Nuevo. Porque resulta que es la única jornada del año en la que casi todo está cerrado y uno no encuentra nada provechoso para hacer.

Este día, el país se paraliza. Muchos periódicos vacían sus redacciones y el sábado no salen a la calle, la mayor parte de los bares y restaurantes permanecen cerrados y las televisiones se dedican a llenar horas de programación con las mismas películas de cada año, en las que las cintas alusivas a estos días del calendario, como Jesús de Nazaret o La historia más grande jamás contada, comparten protagonismo con clásicos como Ben-Hur, Espartaco, Lo que el viento se llevó o –nunca he sabido por qué– Sonrisas y lágrimas.

Normalmente, uno puede sobrellevar la jornada del 1 de enero –otr0 día en que no hay prensa impresa en los quioscos– gracias al cansancio provocado por las celebraciones de la noche anterior, que hace que hasta se agradezca estar plantado ante el televisor, tragándose el Concierto de Año Nuevo de Viena, los saltos de esquí –¿alguien sabe por qué siempre emiten concursos de saltos el día de Año Nuevo?–, las reposiciones de los insufribles especiales de Nochevieja o la misma noticia de rusos que nadan en aguas heladas de cada año.

Sin embargo, el Viernes Santo no es, por lo general, un día de recuperación tras varias semanas de excesos. Quizá el único exceso se cometa ese mismo día, a la hora de la comida. Al menos aquí, en Canarias, donde la tradición manda comer uno de nuestros platos más típicos, el sancocho de pescado salado. Y, claro, luego uno se pasa la tarde de penitente, bebiendo agua sin parar y sin saber qué hacer. Así, el aburrido viernes de pasión se termina de convertir en un viernes de penitencia.

Recuerdo que hace ya unos cuantos años, intenté combatir el tedio de esta jornada empezando a leer una novela de Benito Pérez-Galdós: Misericordia. Aunque hoy me cueste creerlo, lo hice de un tirón. Sin embargo, la propia temática de la novela, la terrible historia que cuenta, contribuyó a aumentar esa sensación de desasosiego, de algo así como estar condenado a pagar por no sé bien qué pecados y, desde entonces, tampoco me gusta leer demasiado en este día.

Por tanto, salvo sorpresa de última hora, este será otro Viernes Santo, largo y aburrido, en el que cumplir una extraña penitencia que, encima, este año ha llegado adelantada y en forma de casposa canción que, gracias a las mellizas de Bancaja, soy incapaz de sacarme de la cabeza desde hace días.

Aquí la dejo, para que la compartan conmigo.

Patrick Hernandez, Born to be alive, 1979.

Acerca de estos anuncios
5 comentarios leave one →
  1. Viernes, 10 abril 2009 11:33 am

    Aargh! Maldito, ahora nos la pegarás a los demás. :)
    Me gusta el rediseño. Un abrazo.

  2. Millaquito permalink
    Viernes, 10 abril 2009 12:57 pm

    No sabías como meter el video, ¿verdad? Aunque verlo sea una penitencia. no tiene mucho que ver con el Viernes Santo.

  3. Viernes, 10 abril 2009 3:34 pm

    Millaquito, es que la penitencia compartida es más divertida, aunque no tenga mucho que ver con el Viernes Santo.

    Myriam, me alegro de que te guste. Por cierto, no me olvido de que te debo un correo. Un abrazo también para ti.

  4. Marta permalink
    Viernes, 10 abril 2009 9:04 pm

    Ruym’an, al contrario que en España, aqu’i en Alemania la Semana Santa es divertida. Los niños esperan al Osterhase (liebre de Pascua) que esconda su nido lleno de huevos en algún lugar de la casa con sorpresas… pueden ser de chocolate, cocidos, tener regalitos dentro. Hoy hemos tenido un verdadero dia de verano con temperaturas de verdad altas. El zoo estaba lleno de familias. Mi más feliz Viernes Santo que recuerdo, y el primero que paso en Alemania. Mañana a estas horas (Ryanair mediante) ya estaré en Santander :)
    Por cierto, en tu tierra hay millones de cosas que hacer la mar de entretenidas, en un dia festivo…y no me pierdo un solo concierto de Año Nuevo desde hace años!y los saltos son aqui al lado, en Baden – Württemberg, el Land al que pertenece Stuttgart.Es tradición como para nosotros el roscón de reyes. Saluditos y feliz pascua

  5. teniente d'hubert permalink
    Miércoles, 27 enero 2010 7:35 pm

    Ay, Espartaco… te quedaste sin Vaniria!!!!!

    http://www.blogdecine.com/noticias/jean-simmons-nos-ha-dejado

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