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Sobre el autor

Pluto y Ruymán en Disneyland ParisDicen que nací un martes de febrero de 1978 y, aunque en mi carné de identidad se puede leer que lo hice en el municipio grancanario de Arucas, en realidad vine al mundo en la Clínica San Roque. Un par de días después sí que me llevaron para Arucas, donde crecí corriendo por las calles, entre mi casa y la de mi abuela, y leyendo todo lo que caía en mis manos.

Después de dejar el colegio de Santidad, estudié en el Instituto Santiago Santana Díaz y, desde allí, me planté en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, de la que salí, cinco años después, con mi título de Licenciado en Derecho bajo el brazo.

A los pocos meses de acabar la carrera, un banco cometió la insensatez de contratarme por un mes. Acababa el año 2001 y me quedé en él casi cinco más. Con el paso del tiempo me di cuenta de que tenía que comprarme una casa o asumir algunos riesgos. Como todavía no me apetecía estar pagando a mis jefes durante treinta años, tras pensarlo mucho, en octubre de 2006 di el salto a Madrid, en busca de nuevos retos y oportunidades. Y en eso estamos.

Tras colaborar con varios medios de comunicación durante 2007, en enero de 2008 me incorporo a la redacción de nacional de la Agencia Efe, que se enorgullece de ser “la primera agencia de noticias en español y la cuarta del mundo”. Donde espero permanecer, al menos, los dos próximos años.

Dicen mis padres que empecé a hablar con 14 meses y mis tías, que lo único que hacía era preguntar “¿y por qué?” a todo. Con esos antecedentes lo único que me extraña es no haber empezado antes con el blog.

Tras un breve coqueteo con el mundo de la blogosfera, decidí crear un espacio en el que tratar todo tipo de temas desde un punto de vista serio. Así nació Curiosidades y otros arretrancos, bitácora que acabó convirtiéndose en Curiosidades y Arretrancos.

Con Un canario en Madrid intento aportar una visión personal, no exenta de humor y mucha ironía, acerca de todas aquellas cosas que llaman mi atención. Por eso, desde la distancia intento seguir pegado a todo lo que ocurre en Canarias, pero sin olvidarme del resto del mundo.

Haber nacido y crecido en una Isla, a más de tres mil kilómetros del centro del país, marca mucho. En primer lugar, te permite ver las cosas desde un punto de vista diferente al habitual; es lo que yo llamo el punto de vista periférico. Por otro lado, vivir en un espacio reducido y delimitado físicamente, como es una isla, te lleva a comparar cualquier acontecimiento con tu escala habitual. Hay muchas diferencias entre Canarias y Madrid y, por tanto, mucho que comparar. En esas comparaciones no siempre sale ganando la capital.

Como ya he dicho en más de una ocasión, espero que esta visión sea lo más interesante posible para quienes quieran compartirla conmigo. En cualquier caso, no soy más que un canario en Madrid.