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Microrrelatos

Pasión de juventud

Aquella mañana me desperté sólo para descubrir que ella ya se había marchado. Mi primer amor de juventud tan sólo duró una noche.

R.J.R.
Getafe, 26 de marzo de 2008.

El País de las Palabras

Durante su larga histora, el País de las Palabras había gozado de muy pocos períodos en que un gobierno garantizara el orden.

En el País de las Palabras muy pocos querían ser Presidente y nadie se presentaba voluntariamente al cargo. Nunca nadie había salido indemne de la ceremonia y sólo unos pocos, los más fuertes, habían sobrevivido a ella. Por eso, en el País de las Palabras casi nunca existía un Gobierno.

Todo habría sido diferente si en el País de las Palabras hubiesen tenido diccionarios. Habrían descubierto que lo que quiso escribir el escribano que, cientos de años antes, había transcrito la Ley no era embestidura, sino investidura.

R.J.R.
Madrid, 11 de abril de 2008.

El zahorí

En el momento en el que el líquido comenzó a brotar -primero caliente y viscoso; fluido y veloz como una catarata, después-, supo lo que era sentirse poderoso.

Aquel día se convirtió en un zahorí que, a fuerza de puñetazos, encontraba manantiales de sangre en las narices de sus víctimas.

R.J.R.
Madrid, 18 de abril de 2008.

Dislexia

Incapaz de formar una sola palabra coherente en toda la tarde, se fue a casa convencida de que sufría dislexia.

La realidad era mucho más simple: le habían tocado unas fichas muy malas en todas las partidas del maratón de Scrable.

R.J.R.
Getafe, 19 de abril de 2008.

El ángel

Hacía tres días que el ángel acompañaba a la chica a todas horas. En ese tiempo la había salvado de morir en varias ocasiones. Aún no había llegado su hora.

Sin embargo, la mañana del cuarto día no dudó en empujarla escaleras abajo.

Puntual, implacable y despiadado, el ángel de la muerte había vuelto a cumplir su cometido.

R.J.R.
Getafe, 20 de abril de 2008.

Lepidóptero

Desde que abandonó la crisálida, había dedicado su efímera vida a intentar encandilar a todos con su belleza, pero nadie en todo el jardín había reparado en su grácil vuelo.

Abatida, se posó sobre una rosa, al comprender que había dedicado la mayor parte de su corta existencia a lograr un imposible. En ese momento, su sueño se cumplió.

A los pocos días, sujeta por cuatro alfileres, la mariposa ya presidía, orgullosa, la colección de lepidópteros más importante del país.

R.J.R.
Getafe, 20 de abril de 2008.

La cara

Al verle la cara, descubrió horrorizado que había cometido un terrible error.

En cualquier caso, era comprensible. De espaldas, ambos hombres eran prácticamente idénticos. Sin embargo, el rostro inerte que lo miraba aterrorizado no se parecía en nada al del hombre que debería estar muerto.

Horas después, mientras esperaba ser interrogado por el juez, no podía dejar de pensar que nunca olvidaría esa terrible expresión.

Curiosamente, no es ésa la cara que, cada noche, acude a su celda a torturarle, sino la de la víctima que nunca lo fue.

R.J.R.
Madrid, 21 de abril de 2008.

La cabaña

El hombre se miró la mano, extrañado.

Si no fuera porque no existía un solo tendido eléctrico en más de cincuenta kilómetros a la redonda, habría jurado que el viejo grifo de la ducha le había dado corriente.

Confiado, se metió en la bañera.

Ajena a todo, la colonia de anguilas eléctricas que, hacía poco, había adoptado el destartalado depósito de agua de la cabaña como su nuevo hábitat, jugaba a ver quien era capaz de producir la descarga más fuerte.

R.J.R.
Madrid, 29 de abril de 2008.

Estrella frustrada

Nunca pudo entender cómo él, que había sido una de las estrellas más importantes del país durante varias décadas, no era ya capaz de llenar ni un teatro de provincias. Mucho menos entendía que sus cuentas bancarias estuvieran siempre en números rojos.

Quizá por ello descargó su frustración, junto al cargador de una pistola semiautomática, sobre los empleados del bufete que le asesoraba en asuntos económicos.

R.J.R.
Getafe, 30 de abril de 2008.

La llave de Sabina

Cuenta una leyenda urbana que Joaquín Sabina no sabe cuántas personas tienen una copia de la llave de su piso de la Plaza Mayor de Madrid.

Ayer me hice con una.

Pienso volver a robarle el mes de abril.

R.J.R.
Madrid, 7 de mayo de 2008.