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Abba Melaku

Martes, 21 octubre 2008

Parece que, últimamente, los temas relacionados con la lucha contra la pobreza impregnan la temática de este blog, sin que sepa muy bien por qué. El caso es que ayer asistí a la presentación del libro Ángeles de Wukro, primera obra firmada por Mayte Pérez Báez.

La obra lleva por subtítulo La lucha contra la pobreza en un rincón de Etiopía y narra las historias de muchos de los niños -huérfanos- y mujeres a los que desde hace más de quince años ayuda a salir adelante el misionero Ángel Olarán en la paupérrima región de Wukro.

El libro se presentó en uno de los salones de la sede de la Sociedad General de Autores, un verdadero palacio en pleno centro de Madrid. Entre los intervinientes, estuvo el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, quien, entre otras cosas, propuso una interesante reflexión acerca de los apoyos recibidos por las entidades bancarias en la actual crisis financiera y la “cíclica crisis humanitaria del tercer mundo”, de la que nadie parece acordarse.

Durante el acto se proyectó un pequeño documental grabado el pasado mes de julio en la misión del padre Ángel en Wukro. Como en la mayor parte de los reportajes rodados en África, en él había algo que llama poderosamente la atención del espectador del primer mundo: las miradas de sus protagonistas.

Porque, a pesar de no tener nada, hasta el punto de no saber si al día siguiente podrán llevarse algo a la boca, los ojos de esos niños, grandes y limpios, reflejan esperanza. En ningún momento dejan de reírse y jugar. Son personas que, pese a carecer de lo más básico sueña con una vida mejor y trata de disfrutar al máximo lo poco que tiene.

Son niños a los que su entorno les ha robado la posibilidad de vivir lo que desde aquí consideramos una infancia feliz. Y, sin embargo, no renuncian a la sonrisa y a los sueños de una vida mejor. Hasta que ese incierto momento llegue, se contentan con lo poco que tienen, saboreando los escasos placeres que se pueden permitir y que no van más allá de contarse cuentos alrededor de una hoguera o jugar con un viejo balón.

Mientras tanto, desde opulento y mal llamado primer mundo nos quejamos porque esta crisis que nadie entiende no nos permite tantos caprichos como hace unos meses. Si estos son nuestros valores, creo que deberíamos hacérnoslos mirar.

Por cierto, en Wukro, a Olarán lo llaman Abba Melaku, el ángel de Dios.

4 comentarios leave one →
  1. Millaquito permalink
    Martes, 21 octubre 2008 6:10 pm

    Espero que al entrar en la SGAE no te revisaran para ver si llevabas en el mp3 archivos descargados ilegalmente o fotocopias de algún libro en la mochila. Es que ahora con la crisis, ¿de qué va a comer Ramoncín?

  2. Millaquito permalink
    Martes, 21 octubre 2008 6:14 pm

    Por cierto, sé que no tiene que ver con el tema del post, pero es que las palabras que responden a esas siglas me ponen de los nervios. Y en cuanto al tema del post, es positivo que se narren experiencias de solidaridad, aunque espero que la labor de ese misionero no estuviese ligada a la evangelización, porque me parece una reminiscencia del colonialismo, que ya saqueó (y saquea) esas tierras,como para hurtarles también su espiritualidad.

  3. Martes, 21 octubre 2008 7:03 pm

    Millaquito, por lo que escuché (y vi allí), la labor de este hombre no va de eso. En la misión dan microcréditos a mujeres que han tenido que prostituirse para sobrevivir para que monten pequeños negocios o puedan estudiar y, en lugar de tener un orfanato, ha creado una especie de “pisos de acogida” en los que viven grupos de niños. También se dedican a repoblar zonas desérticas.

    En el vídeo asistía a la boda de una joven que había vivido en uno de esos “hogares” y el rito de la misma no era cristiano. Y por lo que pude ver, creo que se trata más de ayudar que de evangelizar.

    Por cierto, que con respecto a la SGAE, cuando salía de la redacción le dije exactamente lo mismo que tú acerca del MP3 a una compañera. 😉

  4. wukro permalink
    Miércoles, 8 abril 2009 4:07 pm

    El libro se puede adquirir a través de el Colectivo de ayuda a Angel Olaran

    http://www.angelolaran.org/esp

    Los beneficios del libro repercutirán íntegramente en los proyectos que el “Colectivo” desarrolla en Wukro (Etiopía)

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