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El best seller de Mozart

Miércoles, 10 septiembre 2008
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En noviembre de 2006, Paul Rosenberg, un funcionario de la Unión de Teatros Federales de Austria, recibe una extraña carta escrita por Wolfang Amadeus Mozart, hasta entonces desconocida, que parece corroborar las tesis que hablan de una ópera de influencia masónica, cuyo manuscrito se perdió sin llegar a estrenarse.

Según esta teoría, el emperador José II encargó a Mozart escribir una ópera en alemán que exaltara los valores de la razón, con el objetivo de educar al pueblo. Influida por las ideas masónicas, la partitura estaría llamada a convertirse en su mayor obra maestra.

Espoleado por su descubrimiento, Rosenberg decide retomar sus investigaciones sobre el compositor, abandonadas veinte años atrás. En su aventura contará con la ayuda de Brenda Schmidt, una joven musicóloga tan apasionada por Mozart como él mismo, por la que pronto empezará a sentir una extraña atracción, además de un activo foro de Internet sobre el genio de Salzburgo.

Doscientos viente años antes, en enero de 1786, Wolfang Amadeus Mozart es llamado ante José II para recibir el encargo de escribir una ópera en alemán. Con estos ingredientes inicia el madrileño Javier Urzay su primera novela La ópera secreta.

Escrita en dos planos -2006 y el final del siglo XVIII-, la novela va construyendo de forma paralela las dos partes de la historia. A pesar de tratarse de un recurso bastante utilizado, ambas tramas cumplen a la perfección su papel en el soporte de la narración. Así, el lector asiste a las vicisitudes de Mozart entre 1786 y 1791, período que comprende desde el momento en el que el autor sitúa el encargo de José II hasta el fallecimiento del compositor, mientras que en la actualidad es el propio Rosenberg quien narra su búsqueda del texto secreto, de tal forma que ambas tramas parecen entrecruzarse por momentos.

Aunque no es el tipo de literatura que suelo consumir -llegó a mis manos como un regalo-, tengo que admitir que esta novela consigue enganchar al lector desde sus primeras páginas, para conducirlo por una narración ágil y muy bien documentada, que cuenta con varios giros, destinados a mantener la atención del lector y provocar su sorpresa ante los desenlaces de las dos tramas.

Sin embargo, y aunque su intención es muy loable, esos golpes de efecto no terminan de lograr su objetivo, ya que, a pesar de mi más bien escasa cultura en lo que a ópera se refiere, ya imaginaba ambos finales bastante antes de acabar de leer las 355 páginas que componen el libro.

Por otra parte, hay que reconocer el rigor histórico con el que trata Urzay la narración de los últimos años de la vida de Mozart, fruto de una gran labor de documentación previa y materializada entre otras cosas en numerosas acotaciones a pie y en una nota en la que reconocer haber manipulado algunas de esas fuentes históricas en beneficio de la narración.

Después de que muchos hayan elevado a la categoría de verdad absoluta la ignorancia histórica que destila ese engendro de Dan Brown titulado El Código Da Vinci, es de agradecer un ejercicio de honestidad como éste.

No será una obra maestra, pero se deja leer bastante bien. Y en un tipo de literatura que no es precisamente de mis favoritos, ya es mucho.

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4 comentarios leave one →
  1. Miércoles, 10 septiembre 2008 11:48 pm

    Gracias por la recomendación, Ruymán.

  2. teniente d'hubert permalink
    Jueves, 11 septiembre 2008 9:07 am

    “No es el tipo de literatura que suelo consumir ” , “un tipo de literatura que no es precisamente de mis favoritos” … ¿Te refieres a la novela histórica? Pues aquí también hay pequeñas joyitas…
    http://pasedeseptima.blogspot.com/2008/01/el-brigadier-gerard-un-hroe-de-la-poca.html
    Luego, hubo vida más allá de Sherlock Holmes…
    😀

  3. Jueves, 11 septiembre 2008 3:24 pm

    D’Hubert, me refiero, más bien a los best sellers puros y duros. Contra la novela histórica no tengo demasiado en contra, mis prejuicios más bien lo son contra la novela histórica bélica. Aunque, por ejemplo, me gustaran Los tres Mosqueteros.

    Juan Pedro, siempre es un placer compartir mis humildes impresiones.

  4. Wotan permalink
    Sábado, 27 septiembre 2008 3:05 pm

    Dicen que los austriacos tienen el gran mérito de haber hecho pasar a Mozart por austríaco y a Hitler por alemán. En efecto, Mozart fue un genio musical de padre alemán y nacido en Salzburgo ( de donde era original su madre ) que era un arzobispado independiente del Sacro Imperio Románico Germánico de entonces, en lo que ahora es Austria. Frases de Mozart han llevado más leña al fuego:

    “Lo que más me alienta y anima es el hecho de considerarme un alemán honrado” (de una carta a su padre, del 29 de mayo de 1778)

    “Alemania, mi patria, de la que me siento, como usted sabe, muy orgulloso” (de una carta a su padre del 17 de agosto de 1782)

    “…si nosotros, los alemanes, no nos decidiéramos a empezar de una vez, seriamente, a pensar en alemán, a portarnos en alemán, a hablar en alemán y hasta cantar en alemán” (de una carta a un amigo)

    No es el único personaje de la civilización al cual no se sabe con certeza qué nacionalidad asignar, pues los conceptos modernos de nación o estado son relativamente nuevos en nuestra historia mundana.

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