AQMA: El yerno que toda madre querría
Mucho antes de mutar del desenfadado don Diablo de sus inicios al tétrico look nosferatu de los últimos años, a mediados de los años 80, Miguel Bosé decidió dar un giro a su carrera, en busca de un público más maduro a través de unas letras mucho más profundas y un aspecto más formal. El cambio de registro, además de traer consigo una nueva imagen transgresora, pero contenida –coleta, chaqueta torera, falda pantalón, cuando no falda directamente–, acabó de convertir al cantante en un ídolo de masas que iban más allá de las fans quinceañeras.
Por eso, con temas tan recordados todavía como Sevilla o este Amante bandido que recordamos hoy, el hijo del torero y la actriz italiana mutó en el chico bueno y modosito –a pesar de sus leves extravagancias– que toda madre querría como yerno. Y es que, en un país que acababa de estrenar el divorcio, no había costumbre de que las mujeres maduras pudieran pedírselo para ellas y conformaban con soñarlo para sus hijas. Si el fenómeno se hubiera dado hoy en día, ya les digo yo que la historia hubiera sido otra.
Miguel Bosé, Amante bandido, 1984.