El final del verano
Como cada año, el 21 de septiembre marca la llegada del otoño, si bien, la entrada de esta estación este año se producirá de forma oficial durante la tarde de mañana. A pesar de ello, tradicionalmente es el día 21 el que marca el final del verano. Esta fecha, de innegable carga simbólica, en mi caso este año, además, representa un doble final.
El equinoccio de otoño señala, según los viejos libros de texto, el final de una estación tradicionalmente marcada por el buen tiempo, el calor y las vacaciones. Tras él, llega la caída de las hojas, los días empequeñecen y el frío, la lluvia y la melancolía se apoderan de lo que hasta entonces eran dominios del sol.
Pero este 21 de septiembre también marca el final efectivo de mis vacaciones. Me obliga a tomar un avión rumbo a Madrid y a dejar de nuevo mi casa, a la familia y a los amigos. El equinoccio me empuja, una vez más a la rutina, diciendo adiós a los días de verano.
Y, para todos los que fuimos niños durante la década de los ochenta, el paso del verano al otoño, de los días de tranquilidad y asueto a la vorágine laboral y a la rutina diaria están indisolublemente ligados a unas imágenes y a una canción que se ha convertido en su indiscutible banda sonora.
Durante la última semana, cada vez que pensaba en este día, en el momento de agarrar la maleta y salir, una vez más, de mi casa, esa canción acudía a mi cabeza, presagiando la llegada del otoño, una estación revuelta y llena de cambios, tras la que poco o nada volverá a ser como antes. Porque se aproximan cambios, grandes cambios.
Presagiando el final de un verano tras el que, tal y como les ocurrió a los protagonistas de la serie, nada volverá a ser igual.
Aunque, como Julia, soy yo quien se va, no puedo evitar sentirme identificado con Pancho. Pero, para ser sincero, preferiría hacerlo con este otro.
(Banda sonora: Dúo Dinámico, Amor de Verano, 1963)


Antes de que D’Hubert se me adelante y lo cuente como si fuese una primicia, añado que TVE acaba de anunciar que prepara una nueva versión de Verano Azul. Un proyecto a lo «Resensación de Revivir«.
Por lo que veo ahora te comentas a ti mismo… 😀
Hombre, yo hubiera preferido algo al estilo «Sensacion de Vivir 2.0» : por ejemplo, «Verano Azul: ¡Como hemos cambiado!» .
… Pancho en una clínica de desintoxicación, el Piraña obeso mórbido, Javi gigoló… creo que mejor dejo de imaginar el futuro de esa pandilla y me quedo con aquellos niños que tanto nos hicieron reir, soñar y llorar…