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Cuarenta minutos dan para mucho

Martes, 8 enero 2008

Cuarenta minutos, cuando esperas por tu maleta delante de la cinta transportadora de la sala de recogida de equipajes, dan para mucho. Sirven, por ejemplo, para ver cómo se apura la gente, cuando se apalanca en primera fila, con su carrito al lado a esperar que salga su maleta. Mientras acaparan todo el espacio libre, impiden que otras personas, que se ven obligadas a esperar en segunda línea porque sus carritos ocupan todo el espacio, puedan acercarse a recoger sus maletas que sí que han salido ya.

Claro que esos son los inconvenientes de coger un vuelo en el que sólo pude ver dos asientos libres en clase turista y de que en Barajas se le asigne una de las cintas de recogida más cortas que he visto en mi vida.

Cuarenta minitos de espera te permiten darte cuenta de cuántos canarios debe haber estudiando fuera de las Islas, porque decir que más del 80% del pasaje del avión eran estudiantes que regresaban a la Península tras pasar las vacaciones de Navidad en casa no es una exageración. Igual, hasta me quedo corto.

Prueba de esto es que durante el embarque, que duró más de media hora, las azafatas tuvieron que hacer malabarismos para acomodar todos los abrigos, bolsas, mochilas y maletines de ordenadores portátiles en los compartimentos para el equipaje de mano. Por las caras de agobio que tenía la sobrecargo, creo que lo peor fue buscar acomodo para dos guitarras.

Luego, en uno de mis paseos para estirar las piernas -mi 1,85 metros de estatura no viaja muy cómodo en el escaso espacio entre las filas de asientos del avión-, tuve la ocasión de comprobar que los apuntes varios eran la lectura preferida de la mayor parte del pasaje durante el vuelo. Los exámenes se acercan peligrosamente.

Pero cuarenta minutos esperando por tu maleta, mientras ves desde la tercera fila como van saliendo las demás a cuentagotas, también sirven para darte cuenta de que el acento canario que campaba a sus anchas en la cola de facturación y que, apenas tres cuartos de hora antes invadía el avión, empieza a diluirse. De pronto notas que hace más de frío del que pensabas y una certeza cae, como una losa, sobre ti: ya no estás en Gran Canaria.

Después de más de cuarenta minutos de espera, cuando empezabas a temerte que la hubiesen extraviado al fin tu maleta aparece. A duras penas llegas hasta el borde de la cinta y la recoges. Lo primero que haces es abrirla y cambiar la chaqueta que llevas puesta por el grueso abrigo. También sacas la bufanda y los guantes con los que afrontar la realidad de la fría noche madrileña.

Una hora más tarde, llego a casa y comienzo el ritual de deshacer la maleta y guardarlo todo antes de cenar e irme a la cama. Mientras guardo el gofio, algunas galletas Bandama, salchichas Tulip y otros productos que no se pueden comprar en Madrid pienso que no me importaría nada volver a llenar la maleta y volver a casa. Y ese pensamiento me inquieta.

Lo achaco al cansancio y a que es la primera vez que me vengo sin saber cuándo volveré a escaparme. Hasta ahora siempre había habido un viaje a la vista: Navidad, Carnavales, Semana Santa, el Puente de Mayo… Sin embargo, por motivos laborales este año Carnavales queda descartado y aún no sé qué pasará con Semana Santa.

Confiando en que esa extraña sensación hubiese desaparecido esta mañana, me fui a la cama.

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10 comentarios leave one →
  1. Marta permalink
    Miércoles, 9 enero 2008 7:43 am

    Hola Ruymán,

    bueno si los 40 minutos de espera son para que te la den – la maleta- pues chachi pero si te pasa como a mi…que no llegó hasta el dia siguiente….eso si a casa y con una nota de disculpa. Y con todo dentro!uff menos mal porque como tú, en vez de gofio traía anchoas y sobaos. Y aunque no valen gran cosa, es lo que más me acerca a casa…o sea que toman un valor tremendo.
    Por otra parte me pasa como a ti, en esas esperas en las cintas.
    Todos los vuelos tienen pasajeros asiduos, dependiendo de la época del anio. En mi caso son familias mixtas, mujer espanola y hombre alemán, o al revés, un nino o dos, que vienen de ver a los “abuelos espanoles” por Navidad, cargados- los ninos- de regalos de los Reyes, que aquí no hay, por eso los abuelos espanoles “molan más”….Un saludo!

  2. teniente d'hubert permalink
    Miércoles, 9 enero 2008 9:02 am

    Vaya, ¿ dónde aterrizó el avión ? ¿ En el aeropuerto de MADRID SUR ? Bueno, bromas a un lado, seguro que a esa misma hora otros muchos acentos confluían, despues de viajar cientos o miles de kilómetros, en MADRID BARAJAS. Hoy día las distancias quedan reducidas a la mínima expresión. Piensa acaso en nuestro ilustre paisano, B. Pérez Galdós, y en cómo sería su primer viaje a la capital del Reino.

  3. teniente d'hubert permalink
    Viernes, 11 enero 2008 8:25 am

    Hablando de Carnavales, te l@s pudiste encontrar en el metro…
    http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1663_4_124172__LasPalmasGC-Decenas-inauguran-plaza-Chueca-Carnaval-Olimpo

  4. Millaquito permalink
    Sábado, 12 enero 2008 1:19 pm

    No creo que con esos plataformones quepan en los vagones, aunque sería digno de ver.

  5. Sábado, 12 enero 2008 1:52 pm

    Marta, aunque en mi caso la distancia es menor y el país sigue siendo el mismo, te entiendo perfectamente. A mi, por suerte, todavía no ma han perdido la maleta (tocaré madera), pero a mi hermano le pasó lo mismo que a ti la primera vez que vino a visitarme. La maleta se cayó de la cinta y estaba en Gran Canaria. Tuvimos que estar un día y medio sin poder salir de casa los dos a la vez hasta que la trajeron y se tuvo que comprar algo de ropa (que luego le pagó la compañía aérea). ¡Lo peor de todo fue que la mayor parte de lo que traía en la maleta era para mí! 😉

    D’hubert, vayamos por partes… No entiendo qué quieres decir con eso de si aterricé en Madrid Sur. Precisamente lo que digo es que llegar a Barajas es lo que diluye el acento y hace que te des cuenta de que ya no estás en casa.

    Por otro lado, últimamente no suelo coger la línea 5, que es la que pasa por Chueca, aunque como bien dice Millaquito, no sé si con esas plataformas lograrían entrarían en los vagones. Me da algo de pena por los Drags, porque estos días ha hecho bastante fresquito por aquí. Sin embargo, lo que nunca pensé es que vería a Roque Díaz posando en una foto como ésta.

    En cualquier caso, como forma de promoción me parece muy original y un reflejo del cosmopolitismo de barrios como Chueca (también podría ser Malasaña e, incluso, Lavapiés) y, por supuesto, de Las Palmas de Gran Canaria. Aunque esta última a veces no lo parece tanto.

    ¡Vaya! Este comentario me ha salido casi tan largo como un post. 🙂

  6. teniente d´hubert permalink
    Sábado, 12 enero 2008 3:02 pm

    Con tanto frío, un amigo común haría algún comentario sobre la ” parte central, eréctil y más prominente de los pechos ” de los drags

  7. Sábado, 12 enero 2008 8:19 pm

    Pero como él no está, ya lo haces tú, ¿no? 😛

  8. teniente d'hubert permalink
    Sábado, 12 enero 2008 9:22 pm

    Muy ingeniosa la respuesta de TELECINCO al Ayuntamiento de Las Palmas de GC:
    http://www.adn.es/ciudadanos/20080111/NWS-3439-Ayuntamiento-Palmas-paraiso-retirar-serie.html

  9. Sábado, 12 enero 2008 9:29 pm

    No me lo destripes, que ya estoy trabajando en ello.

Trackbacks

  1. www.lanzalo.net

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