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De clásicos, remakes y versiones anteriores

Domingo, 10 febrero 2008

Dicen que uno sabe si de verdad quiere dedicarse al periodismo después de ver la película de Billy Wilder Primera Plana. De hecho, tuve un profesor que opinaba que la cinta debería ser de obligado visionado para cualquier estudiante de Periodismo o Ciencias de la Información. En cierto modo, tenía razón, ya que logra transmitir cómo se vive el verdadero periodismo. El que se lleva en la sangre.

Basada en la obra de teatro [en] del mismo título, escrita por Ben Hecht y Charles MacArthur en 1928, la Primera Plana de Wilder es un clásico del cine. Sin embargo, aunque sea la más recordada, la pareja Lemmon-Matthau no fue la primera en encarnar en la gran pantalla al periodista Hildy Johnson y al editor Walter Burns, sino la tercera.

Antes de que, en 1974, Billy Wilder realizara su magistral adaptación de la comedia, ésta ya había sido llevada al cine por Lewis Milestone en 1931. Del mismo modo, en 1988 Ted Kotcheff dirigió a Katheleen Turner y Burt Reynolds en Switching Channels, título que en España fue traducido como Interferencias, ya que, en este remake, el periódico dejaba su lugar al informativo de una cadena de televisión. Ésta era la única versión de la historia de la que, hasta ayer, tenía conocimiento y, si soy sincero, podría haber seguido ejerciendo el periodismo muy bien sin conocerla.

Pero la adaptación que me ha impulsado a escribir esta historia es la que dirigió Howard Hawks, otro de los genios de Hollywood -no hay más que recordar Los caballeros las prefieren rubias, Me siento rejuvenecer o Río Bravo-, en 1940. En inglés se tituló His Girl Friday y Luna nueva en castellano. En la película de Hawks, el reportero Hildy Johnson se transforma en reportera, papel que recae sobre Rosalind Russell, ex mujer del intrigante editor Walter Burns, al que da vida el genial Cary Grant.

Tanto la película de Wilder como la de Hawks siguen una línea argumental muy similar y hay escenas que parecen calcadas. Sin embargo, el metraje es ligeramente superior en la cinta de Wilder, ya que éste introduce algunos elementos que convierten la historia en una de las más recordadas del director de Con faldas y a lo loco y El apartamento.

Quizás esas aportaciones -como la extravagante personalidad del doctor Eggelhofer- son las que elevaron esta cinta a la categoría de obra maestra y eclipsaron, en parte, la de Hawks, que ya era considerada un clásico cuando Wilder rodó la suya.

Al igual que otros muchos clásicos, Luna nueva fue restaurada hace poco. Y, al igual que otros muchos clásicos, la encontré de oferta en la Fnac, editada junto a otra película protagonizada por Grant, en 1936, La maravillosa aventura de Ernest Bliss.

Después de ver la obra de Hawks, no sé con cuál de las dos quedarme. Tal vez, a partir de ahora, tendré que decir que uno no puede considerarse un periodista de verdad si no ha visto Luna nueva y Primera plana.

De Interferencias, prefiero no opinar.

One Comment leave one →
  1. Domingo, 10 febrero 2008 10:54 pm

    Magníficos clásicos, interferencias no estaba tan mal, pero las otras son obras maestras, y claro.

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