Homicidio frustrado
Los electrodomésticos de la casa estaban decididos a acabar con la vida de su dueño, aquel hombre que no paraba de tocarlos y violentarlos, manoseando sus botones más íntimos.
Reunidos en eléctrica asamblea, decidieron que el más indicado para ejecutarlo era el secador de pelo. Lo haría el lunes por la mañana, temprano. Cuando el hombre estuviese en la ducha se arrojaría sobre el charco de agua espumosa que se formaba junto al desagüe de la bañera.
Nadie sospecharía de ellos. Lo calificarían como un desgraciado accidente, fruto de las prisas y la resaca del fin de semana.
Sin embargo, los electrodomésticos no contaron con que el hombre tenía como aliados al diferencial y a la toma de tierra.


No olvidemos al tercer protagonista: ICP…
Llámalo deformación profesional ;o)
Te veo muy interesado en el tema eléctrico. Espero que no se deba a nuevos incidentes con la instalación… 😀
No, D’hubert. Sigue siendo la resaca del anterior, que da para mucho. ¡Y toquemos madera para que no se repita! 😉
Muy bueno, señor. El hombre tecnológico y sus problemillas…