Venganza animada
De niño, siempre fue uno de sus personajes favoritos. Le encantaba ver cómo se libraba de todas las disparatadas trampas casi por los pelos, y cómo éstas se volvían contra su autor una y otra vez.
Sin embargo, con el paso del tiempo dejó de gustarle tanto. No podía evitar sentir cierta debilidad cuando veía la cara de pena que se le quedaba al Coyote cada vez que fallaba uno de sus planes marca ACME y empezó a tomarle afecto.
Finalmente, acabó odiando la actitud chulesca del Correcaminos y sus constantes provocaciones –«mick mick»– cada vez que se cruzaba con el Coyote por una solitaria carretera en medio del desierto. Porque sabía que nunca lo atraparía.
Por eso, años después, en el preciso instante en que el tren que cada fin de semana lleva a los visitantes hasta el parque de atracciones junto a todos los personajes de la Warner entraba en la estación, al verlo delante de él, en plumas, carne y hueso, tan frágil, no dudó en empujarlo a la vía.
Créditos de apertura de El show del Correcaminos (The Road Runner Show [en]), Warner Bros., 1966-1968.

