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Memoria

Miércoles, 30 julio 2008

En este país la memoria está sobrevalorada. Frente a la sana y recomendable práctica de comprender aquello que se lee para poder reflexionar sobre ello, son muchos los que, desde su más tierna infancia, memorizan cualquier información para soltarla como un papagayo, aunque no entiendan nada de lo que están diciendo. Pero lo preocupante es que son también muchos los que fomentan esta práctica.

Es evidente que para quienes gobiernan es muy cómodo que la población no piense más de la cuenta, ya que así no se cuestionará sus actuaciones con demasiada frecuencia o intensidad. Para quien no está acostumbrado a soportar el esfuerzo de pensar -porque pensar requiere un esfuerzo- también es más cómodo memorizar que comprender y relacionar lo que se lee, porque requiere una acción menos.

También está claro que a fuerza de leer e intentar memorizar algo, se acaba comprendiendo parte de lo que se ha estudiado, pero la capacidad de retenerlo en la memoria siempre será mucho menor que si se estudia tratando de comprenderlo y de explicarlo, luego, con nuestras propias palabras.

Por eso nunca entenderé un sistema de acceso a la función pública que prima a aquéllos que son capaces de cantar los temas como loros, palabra por palabra -lo que pide el tribunal-, que premia a los que tienen una mayor capacidad memorística, frente a los que son capaces de relacionar y reformular lo que han estudiado, los que obligan a pensar al tribunal.

Frente a los que optaron por aprender todo de memoria, tanto que si olvidaban una palabra eran incapaces de continuar con su discurso, siempre preferí explicarme con mis propias palabras, relacionando lo que había leído, visto u oído, ya que consideraba -y sigo considerando- que es una actitud que enriquece cualquier discurso.

Es más, creo que siempre he sido incapaz de estudiar “de memoria”. En mis años de E.G.B. lo pasaba bastante mal cuando algún profesor de la vieja escuela nos obligaba a aprendernos la tabla periódica o la lista de valencias de los elementos químicos, que, por cierto, hace muchos años que olvidé. De hecho, considero que hasta para aprender las tablas de multiplicar hay que conocer cómo funcionan, por qué dos por dos es cuatro o tres por cuatro doce, y no sólo repetirlas, entonando la cancioncita una y otra vez.

Tengo que confesar que jamás he sido capaz de aprenderme entero un poema más largo que “Caminante son tus huellas”  -lo que constituye una de mis frustraciones personales- y que el artículo 138 del Código Penal“El que matare a otro será castigado, como reo de homicidio, con la pena de prisión de diez a quince años”– es uno de los pocos que se me quedaron grabados tras acabar Derecho, a fuerza de repetirlo.

Aunque en esa carrera tuve un profesor que decía que la memoria era un músculo y que, como tal, había que ejercitarlo a diario, jamás fui capaz de memorizar una lección y siempre opiné que de nada sirve aprenderse los preceptos de una ley, cuando ésta puede ser derogada en cualquier momento y, en todo caso, siempre se trabajará con los códigos encima de la mesa.

Hace años, estudié Derecho, una carrera considerada de hincar codos, aunque nunca memoricé una lección. Y ese hecho no me impidió acabarla en sólo cinco años, curso a curso.

Me reconozco incapaz de memorizar textos, pero tengo buena memoria y soy capaz de recordar datos y hechos, muchas veces inútiles e incluso absurdos, y elaborar un discurso propio poniéndolos en relación.

Y, sin embargo, sé que me habría sido casi imposible aprobar una oposición.

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6 comentarios leave one →
  1. teniente d'hubert permalink
    Jueves, 31 julio 2008 8:40 am

    Jajaja… No seas tan modesto. Seguro que también recuerdas lo que dice el art. 5 de la Constitución. 😀

  2. eowyn permalink
    Jueves, 31 julio 2008 10:47 am

    Lo que nunca entenderé es por qué el acceso la función pública es tan sacrificado (a la par que injusto pq como tú muy bien dices, el ejercicio memorístico no es un medio que permita reconocer a un buen profesional) y cuando estás dentro, te das cuenta que más de la mitad de la plantilla de tu servicio son o laborales o becarios o esa nueva modalidad que han llamado “colaborador social”, que para nada participan de los principios de igualdad, mérito, capacidad, publicidad ni nada parecido… una vergüenza para todos los que dejan a un lado a su familia, amigos y hobbies para estudiar durante años y tratar de conseguir sus sueños. Y que para colmo, tienen que oir que quieren ser funcionarios “para no rascar bola” cuando realmente muchos tienen una gran vocación (y puedo asegurar que sí se rasca bola… en ocasiones demasiada!).
    Los opositores tienen toda mi admiración.

  3. Eva permalink
    Jueves, 31 julio 2008 6:11 pm

    Bravo creo que hacía mucho tiempo que no estaba tan de acuerdo con un texto como en este momento. La vida es así de injusta, en el fondo si lo piensas bien, la mayor parte de los trabajos para funcionarios consisten en sellar hojas, pasar datos al ordenador etc…quiero decir que las oposiciones para “administrativo”son tan alienantes en sí mismas como lo pueden ser las pruebas de memoria que hacen, y que seguro se va a olvidar para eso tenemos una memoria a corto plazo.

    Ahora bien, todavía veo peor que haya pruebas en las que para ser periodista uno tenga que memorizar datos, que una vez en el trabajo puede consultar con eso tan grandiosos llamado internet. Pero eso es lo que toca por lo menos hasta que haya más gente que denuncie la situación….Ya sabéis si queréis ser buenos periodistas no tengáis creatividad, iniciativa o desparapajo simplemente aprenderos la noche antes todos los ministros que hay, si total luego el periódico es un corta y pega……

  4. Jueves, 31 julio 2008 8:05 pm

    Hombre, Eva, me niego a compartir esa visión tan catastrofista del periodismo, al menos en el caso que a mí me toca. Quizás será que trabajo en una Agencia y aquí casi siempre partimos de cero, donde no hay corta y pega que valga. En cualquier caso, gracias por compartir tu punto de vista.

    Eowyn, lo que digo es que dentro de los “principios de igualdad, mérito, capacidad, publicidad”, me gustaría que “capacidad” no fuese sinónimo de capacidad memorística. 😉

    D’hubert, de la Constitución recuerdo bastantes artículos, claro que tiene la ventaja de que, al contrario que muchas leyes, es muy difícil que nos la cambien. Por más que a algún profesor no le importaría que se “cargaran” alguno de sus Títulos… 🙂

  5. Eva permalink
    Viernes, 1 agosto 2008 3:57 pm

    Era para dar un poco de ritmillo y polémica a tu textto, de verdad que susceptible estás………

  6. Viernes, 1 agosto 2008 4:34 pm

    Eva, no estoy susceptible, ni mucho menos. Simplemente digo que me niego a compartir esa visión del periodismo y, en todo caso, que opinemos de forma diferente fomenta esa polémica, que siempre será buena, ¿no? 😉

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