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La semana por la punta

Martes, 18 noviembre 2008

Muy a mi pesar, he cogido esta semana por la punta. Según mi madre, coger -o empezar- la semana por la punta significa algo así como empezar el lunes liado, fuera de casa, y llegar así, en la calle hasta el viernes, descuidando, por tanto, las obligaciones habituales.

La semana empezó de la misma manera que comenzó el viernes: con un madrugón -algo que siempre he odiado y a lo que nunca me acostumbraré-, para ir a hacerme unos análisis. La siguiente cita era en el Consulado de la República Dominicana, donde, en menos de una hora, conseguí entregar toda la documentación y empezar los trámites para la obtención de un visado que, si todo va bien, me concederán en no mucho más de dos semanas.

El madrugón de hoy, en cambio, fue placentero -al margen de que fue menor que el de ayer-. Había quedado con Juan Pedro para tomar un café y charlar durante un rato. Una cita que teníamos pendiente desde hace algunos meses y que me apetecía de forma especial.

Me propuso vernos en el Café Gijón, lo que me no sólo me pareció muy apropiado, sino natural, para una tertulia. Debo confesar, además, que, a pesar de llevar más de dos años viviendo en Madrid y de haber pasado en infinidad de ocasiones por delante del local mientras recorría el Paseo de Recoletos, jamás había entrado en él y me apetecía.

Me permitirán que deje en el más estricto ámbito de lo privado los detalles de los temas que tratamos durante esta estimulante mañana de noviembre. Sólo diré que, al final, el café se prolongó durante más de dos horas y sospecho que aún dejamos bastantes temas en el tintero. Una buena forma de tener pendiente otro encuentro.

A partir de mañana, lejos de serenarse, la semana entrará en una espiral vertiginosa, que combina mañanas de infarto y tardes laborales. Para empezar, mi despertador está ya programado para sonar algo antes de las seis.

Aunque sé que hasta el próximo lunes apenas tendré tiempo de sentarme a escribir, los detalles los contaré día a día. De hecho, ya los he contado. Escribir entradas con antelación y programar su publicación es la única manera que he encontrado para que este blog sobreviva a una semana que he cogido por la punta.

Que sobreviva yo, es una incógnita.

One Comment leave one →
  1. Marta permalink
    Miércoles, 19 noviembre 2008 7:30 am

    Pies sobrevive, no fastidies 🙂

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