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Un nuevo vistazo al papel de España en Eurovisión (y V): En franca decadencia

Viernes, 28 mayo 2010

Acabamos esta serie dedicada a Eurovisión con las cuatro canciones que en estos últimos años han ocupado un lugar entre el séptimo y quinto puesto por abajo al finalizar el certamen. La séptima posición desde el final puede parecer un límite un tanto arbitrario. Y seguramente lo será, ya que los (muchos) representantes españoles que quedaron rozando el octavo lugar por la cola también merecerían ser objeto de nuestra atención, pero a esos los dejaremos para otra ocasión.

Comenzamos, por tanto, este repaso el 4 de abril de 1981 en Dublín, donde se celebraba la XXVI edición del Festival. El representante español fue José María Baccelli, un cantante que había obtenido cierta popularidad tras participar en el Festival de Benidorm en 1977. Su tema Y sólo tú sólo obtuvo 38 puntos y finalizó en el puesto 14, a sólo siete del vigésimo (y último) clasificado. Tras ese resultado, tanto el intérprete como su canción cayeron en el mayor de los olvidos.

Sólo cuatro años más tarde, en 1985, la historia se repetía en Gotemburgo. Sólo que un poco peor, ya que Paloma San Basilio lograba también finalizar en la decimocuarta posición, con 36 puntos. Lo malo es que en esa ocasión tan sólo participaron diecinueve países, lo que viene a significar que La fiesta terminó sexta por la cola. Está claro, la cantante posteriormente reconvertida en intérprete de musicales no tenía nada que celebrar.

Durante la década de los 90, los resultados cosechados por los representantes españoles no fueron demasiado mediocres… hasta el año que ponía el punto y final al siglo XX. En el 2000, Televisión Española decidió que Serafín Zubiri repitiera participación, a pesar de que en su primera experiencia eurovisiva no consiguió pasar de la decimocuarta posición. Como segundas partes nunca fueron buenas, Colgado de un sueño, con sólo 18 puntos, finalizó en el 18º puesto y en séptimo lugar por la parte baja de la clasificación.

Del mismo modo que en Estocolmo Zubiri mejoró bastante la última posición que habían obtenido un año antes Lydia y su traje de carta de ajuste, en 2007 el grupo prefabricado D’Nash se plantó en Helsinki para superar en un puesto la clasificación de sus dos inmediatas predecesoras, a pesar de firmar una más que pobre actuación.

Si tanto Son de Sol como Las Ketchup habían finalizado en cuarto lugar contando desde el final de la tabla clasificatoria, los 43 puntos que obtuvo I love you mi vida –recordemos que los países que no se clasificaban para la final ya votaban en ella– permitieron a D’Nash ocupar la vigésima posición entre 24 participantes, lo que, efectivamente, equivale a acabar quintos por la cola.

A modo de resumen de lo que hemos repasado durante los últimos cinco días –y el pasado año–, podemos destacar que, si bien durante los años 80 y 90, la mayor parte de los representantes españoles lograron acabar en la parte media e incluso alta de la clasificación, la llegada del nuevo siglo ha supuesto el inicio de una senda de resultados mediocres y en franca decadencia.

Esos malos resultados, además, se han convertido en la tónica general de la segunda mitad de esta década, coincidiendo con el final de la elección de los representantes en Operación Triunfo y la aparición de las semifinales del certamen, en las que España no participa al ser uno de los máximos contribuyentes a la celebración del mismo. En los últimos cinco años, descontando la decimosexta posición lograda en 2008 por Rodolfo Chikilicuatre –en serio, en Eurovisión hay algo que no funciona–, el mejor resultado obtenido por una representación española es el mediocre vigésimo puesto cosechado por D’Nash.

Mañana comprobaremos si el representante español de este año tendrá el dudoso honor de entrar a formar parte de esta clasificación de mediocres. Se admiten apuestas, si bien yo ya me mojé hace tiempo: su batacazo no va a ser, precisamente, pequeñito.

Paloma San Basilio, La fiesta terminó, 1985.

La serie al completo:

Un nuevo vistazo al papel de España en Eurovisión (I): A la deriva nos llevan.
Un nuevo vistazo al papel de España en Eurovisión (II): No podemos olvidar.
Un nuevo vistazo al papel de España en Eurovisión (III): La noche no fue para ti.
Un nuevo vistazo al papel de España en Eurovisión (IV): Los cuartos por la cola.
Un nuevo vistazo al papel de España en Eurovisión (y V): En franca decadencia.

Más información sobre las participaciones de España en Eurovisión, en Wikipedia.

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