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Mi primo Shin Chan

Jueves, 18 octubre 2007

Himar tiene casi cuatro años. Es el menor de todos mis primos. De hecho, cuando él nació, hacía catorce años que no nacía ningún niño en la familia. Es lógico, por tanto, que pronto se convirtiera en el centro de atención. Además, como todos los niños de hoy, es muy despierto. Con apenas tres meses ya quería estar sentado, con la cabeza levantada, para observar todo lo que ocurría a su alrededor. Himar es un niño despierto, pero también es malo.

Himar es malo, en el sentido familiar de la palabra. O, lo que es lo mismo, es muy travieso. Aunque es delgado, siempre ha tenido la cara redondita y los cachetes saltones, por lo que decía que se parecía a Shin Chan. Y, mira por donde, no andaba muy desencaminado. Para demostrarlo, contaré sólo tres anécdotas. Hay más, pero me las reservo.

Recuerdo que, cuando empezaba a gatear, se acostaba en el sillón y agachaba la cabeza, mientras estiraba los pies, levantando y moviendo el trasero. Sólo le faltaba gritar “¡Culito, culito!”. Claro que, todavía no sabía hablar. Con algo más de un año, estaba hablando con mi tía por teléfono y la escucho preguntarle, enfadada, qué estaba haciendo. Mientras hablaba conmigo, estaba doblando algo de ropa y mi primo aprovechó una distracción para coger unas bragas y ponérselas en la cabeza. Supongo que era su versión de El monstruo de las bragas.

Pero la prueba que demuestra, casi sin lugar a dudas, que mi primo es Shinnosuke Nohara se produjo hace un par de meses durante un cumpleaños. Me cuenta mi tía que los adultos estaban sentados alrededor de una mesa que quedaba cerca de la puerta del baño, cuando Himar se acercó a ella y le pidió que le desabrochara el pantalón porque quería hacer pis. Ella lo hizo y él se fue al baño, entró y cerró la puerta, porque ciertas cosas hay que hacerlas en la intimidad.

Un par de minutos después, se abrió la puerta del baño y apareció mi primo con los pantalones y calzoncillos en los tobillos y las manos en la cintura, al grito de “¡Tachán!”. Reconozco que para ser, verdaderamente, Shin Chan lo que tendría que haber dicho era “¡Trompa, trompa!”, pero la estampa es la misma.

Entre las caras de asombro y –supongo– risas de los presentes en la sala, muerta de vergüenza, mi tía lo volvió a meter en el baño, donde imagino que se llevó una buena reprimenda. Dice que, en ocasiones como esas, tiene ganas de intentar escacharle la cabeza con las manos. Yo le digo que no lo haga, porque, entonces, me daría totalmente la razón: hasta ella se habría convertido en Misae. Pero, claro, es que no puede evitar ser la madre de Shin Chan.

Al margen de estas anécdotas, desde que empezó a hablar, Himar acumula varias frases dignas de aparecer en el programa de Pablo Motos. Una de las últimas, la dijo este verano en casa de una prima de mi abuela, a la que habían ido de visita, donde lo invitaron a merendar un yogur. Él respondió a la invitación con un “no me gusta el yogur”. “¿Cómo que no, si te lo comes en el comedor del colegio?”, le dijo mi abuela. A lo que, muy serio, contestó: “Abuela, ¿no ves que estoy de vacaciones?”.

Claro que, en caso de que mi tía la enviara a El Hormiguero y fuese seleccionada, sería su segunda frase célebre:

Visto todo esto, puede que las ocurrencias de mi primo Himar sean una de las cosas que más echo de menos, por vivir en Madrid. Sin embargo, creo que él no me echa tanto de menos, ya que, cuando llamo por teléfono, tras saludar, siempre me cuelga. Bueno, tengo el consuelo de que lo hace con todo el mundo.

Por algo dije que era malo…

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7 comentarios leave one →
  1. Cachón permalink
    Sábado, 20 octubre 2007 12:41 pm

    Hombre el niño no es malo, yo diría que es demasiado listo y además espabilao. Un besote.

  2. Davi, Ata y Carmen permalink
    Sábado, 20 octubre 2007 2:00 pm

    Holaaa!!! acabamos de leer lo que has puesto de Himar en tu blog y esta todo muy lindo menos lo de Misae (te voy a jalar de las orejas). Y que pena que Himar no sepa leer todavía porque si no… Él aqui sigue haciendo de las suyas y nosotras desquicias. Bueno muchos besitos de parte de las tres.

    P.D: para que veas que Himi si se acuerda de ti te vamos a contar otra anécdota. Himar se encontraba jugando con su avión (para Himar Ruyman es el dueño de todas las aviones y Ancor el de los barcos) y decia “adios Ruyman” con el avión en alto despidiendose y diciendo “ya nos veremos”. Y lo de colgar se lo hace a la madre, al padre, a las tias y los primos.

  3. Domingo, 21 octubre 2007 6:38 pm

    Cuando digo que el niño es malo, lo que quiero decir es que es demasiado espabilado para su edad. Y eso lo utiliza para hacer diabluras, igual que Shin Chan.

    Por otro lado, si el niño es como Shin Chan, alguien tiene que ser Carmensae. 🙂

  4. elena permalink
    Jueves, 22 noviembre 2007 11:07 pm

    sabes cuando es el santo de himar, yo soy canaria y vivo en andorra y le puse himar a mi primera hija y voy loca por encontrar su santo.
    muchas gracias

  5. Jueves, 22 noviembre 2007 11:32 pm

    Elena, me temo que Himar, al ser un nombre aborígen canario, no tiene santo. 😦 Le pasa lo mismito que a mí. Que nos quedamos sin regalo. 😉

  6. Lucía permalink
    Domingo, 27 julio 2008 2:44 pm

    Aquí en Canarias celebramos los nombres guanches el día de Canarias: 30 de Mayo. Mi hijo se llama Himar. El significado de su nombre es “guerrero”.

Trackbacks

  1. Lucky « Un canario en Madrid

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