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El honor robado de Katharina Blum

Viernes, 18 enero 2008

No sé si alguna vez se habrán preguntado qué sentirán esas personas normales que, por circunstancias del destino se ven inmersas en alguna situación comprometida que las convierte en el blanco de todas las informaciones periodísticas. Y no, no me estoy refiriendo precisamente a las personas que frecuentan las revistas del corazón, aunque el ejemplo también pueda ser válido. Yo me lo he preguntado muchas veces.

La última vez que reflexioné acerca del acoso que pueden ejercer los medios sobre la vida de las personas, sólo por el hecho de querer informar —y, también, vender más— fue a raíz de la psicosis desatada por la detención del presunto autor de varios intentos de secuestro en Telde y, días después por la del presunto cómplice que resultó no serlo. Y pensé en el daño que se le podría haber hecho a esta persona si se hubiese publicado su nombre o su foto, para luego quedar en libertad sin cargos. O el que se le ha hecho a Marcos R.C., que sigue siendo presunto secuestrador, aunque esté en la cárcel y su foto, nombre y apellidos en la mayoría de los medios de comunicación.

El amarillismo de gran parte de la prensa del Reino Unido es de sobra conocido por todos. Sin embargo, poca gente es consciente del poder que tiene la prensa sensacionalista en Alemania, donde el diario Bild es el líder en ventas. De hecho, es el diario con mayor tirada de Europa y es posible encontrarlo, por ejemplo, en los quioscos del sur de Gran Canaria, donde, hasta hace al menos un año, lo imprimía la empresa editora de Canarias7.

Viene todo esto a cuento de que, ya en 1974, el premio Nóbel de Literatura Heinrich Böll se cuestionaba acerca de estos temas al escribir El honor perdido de Katharina Blum, novela que, en menos de cien páginas narra cómo determinada forma de entender y desarrollar el periodismo puede destruir la vida de una persona, llegando, incluso, a obligarla a cometer un crimen en su desesperación.

Es cierto que España no es Alemania y el tratamiento de los sucesos no llega a los niveles que alcanza allí, donde es normal llegar a manipular, tergiversar e, incluso, inventar parte de las noticias, haciendo válido el viejo axioma “no dejes que la realidad te estropee un buen titular”. Sin embargo, los hechos acaecidos durante las dos últimas semanas en Gran Canaria me llevan a pensar si la frase correcta no será España aún no es Alemania.

Porque, de la misma forma que EL PERIÓDICO de la novela de Böll, tan parecido en sus formas al Bild Zeitung, acabó destruyendo el honor y la vida de Katharina Blum, en Canarias esta semana se ha destrozado el honor de un hombre —con independencia de que hubiese sido condenado por otro crimen, en este caso sigue siendo presunto— y se ha estado muy cerca de arruinar el de otro.

¿Qué pasaría si al final se demuestra que Marcos R.C., imputado como presunto autor de, al menos dos secuestros en grado de tentativa, es inocente? A los ojos de la sociedad seguiría siendo culpable. El daño ya está hecho.

Igualito que en el caso de Katharina Blum, novela que, ironías del destino, leí hace apenas un mes. ¿Premonitorio?

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5 comentarios leave one →
  1. Domingo, 20 enero 2008 11:47 am

    Amén 🙂

  2. Marta permalink
    Lunes, 21 enero 2008 7:45 am

    Hola Ruymán,

    ya me estoy acostumbrando a disfrutar de tus artículos que no veas…jeje. Pura drogra asi que gracias de nuevo. Pero déjame que aclare algo. El Bild es una basura y lo saben muy bien los alemanes. Pero es una basura de 50 centimos y no un periodico de 1,20 euros. Es amarillisimo, a veces catastrófico, en plan “se acabará el mundo en el verano de 2012” y es “negro” como dicen aquí, de “derechas”. Siempre hay un espacio para “la chica del día”, pasando frío la pobre y deportes y blabla. Pero ni una sola noticia importante, de esas que ocupan portadas en los periódicos más importantes como Süddeutsche Zeitung, Frankfurter Allgemein, etc..
    Hay muy buen periodismo – desde mi pequeno punto de vista- y muy malo- como el Bild o similares- pero hay también mucha clase de gente- aqui se notan mucho las clases, mucho más que en Espana-, y mucha gente compra el Bild en el Lidl que es donde compro yo. Solo son 50 cent ! Eso sí, en la tele – ni pública ni privada- hay tanto “tomaterío” como en Espana. Unos tenemos una cosa y otros otras, y el circo nos gusta a todos.Un saludo

  3. Lunes, 21 enero 2008 9:53 am

    De acuerdo contigo, Marta, en lo que a los contenidos del Bild se refiere y a que, tal vez, vende porque es barato. Pero, al final lo que cuenta es que es el que más se lee y que la gente acaba creyendo lo que ve impreso. De poco sirve que haya periódicos serios si su influencia es casi nula.

    Eso es lo que denuncia el libro, inspirado, precisamente en el Bild. Y es lo que deberíamos evitar.

  4. teniente d'hubert permalink
    Lunes, 21 enero 2008 1:59 pm

    Hablando de la chica de portada, recuerdo a un amigo común que compraba el INTERVIU por los reportajes de investigación 😀 …

  5. Lunes, 21 enero 2008 3:17 pm

    D’hubert, no sé si ese comentario va bien en esta entrada, en la de las tetas del Ayuntamiento o si borrarla directamente. Como te veo muy nostálgico, te recordaré que cuando compró el número en el que venía Ivonne Reyes decía que en ese ejemplar había mucho que investigar. Claro que tú, en esa época no “investigabas” mucho. 😉

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