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Santander, Día 5: Apuntes gastronómicos

sábado, 12 julio 2008

Casi siempre vez que visito un lugar que no conocía encuentro algo por lo que me quedaría en él para siempre, o me lo llevaría conmigo. Puede ser el paisaje, un lugar con encanto, las gentes, el ambiente… Con Santander ha sido, entre otras cosas, la comida.

Los viernes en la UIMP suelen ser días más o menos tranquilos, de actividad matinal, donde lo más destacado es que acuda algún político o personalidad a clausurar un curso. Mi quinto día informando de los avatares de la edición de este año, no fue una excepción. A la una ya había terminado, después de enviar dos noticias a la delegación y un corte de voz a radio, en Madrid.

Después de comer, a modo de despedida santanderina, con Chema e Isabel, que acababan su curso y, por tanto, su estancia en la UIMP, dediqué el par de horas siguientes a relajarme con El corazón helado, en el patio de Caballerizas, ya que el día estaba bastante nublado y, pese a que la temperatura era más que agradable, no me apetecía ir a la playa.

El tiempo de desconexión, completamente necesario tras una semana tan intensa, duró poco, ya que me habían pedido que por la tarde acudiese a la delegación a echar una mano porque andaban algo escasos de personal. Tras dos horas y media y tres informaciones, volvía a encontrarme al lado de la boca del Túnel del Pasaje de Peña, muy cerca del Ayuntamiento, hacia dónde me dirigí para callejear un rato -ver, por ejemplo, la sede del Banco Santander– y empezar a disfrutar de algunas de las recomendaciones de Marta.

Hay un sitio con geranios en las ventanas, justo en frente del Mercado del Este, en la calle General Mola, que se llama El Diluvio en el que cualquier cosa está buenísima, me había dicho Marta. Debe ser cierto, pensé, cuando, al llegar, comprobé que estaba hasta los topes, a pesar de que todavía no eran ni las ocho y media.

No exagero si digo que la oferta de tapas era inmensa. Con las referencias que llevaba, me dejé aconsejar por uno de los camareros y acompañé la caña de rigor con un pincho de carne con cebolla como caramelizada y otro de pimiento relleno de gulas, que estaban para morirse. Tampoco me equivoco al afirmar que repetiré en más de una ocasión antes de irme, porque había otros -salmón con queso o trigueros con jamón serrano- que, simplemente, decían cómeme.

No probé más porque había quedado para cenar con algunas de las compañeras de prensa que cubren la UIMP –El Mundo, Cadena Ser, Público y Servimedia- y que también se alojan en Caballerizas. Me dijeron que íbamos a un sitio en la Plaza del Cañadío, La Conveniente, que resultó ser otro de los recomendados por Marta.

Cola en la puerta, mesas inmensas, ambiente rústico -suelo y paredes de piedra y una galería superior llena de botellas de vino, a modo de bodega-, música de piano en directo para ambientar y unas raciones generosas, pueden servir para definir un lugar en el que seis personas comimos hasta reventar por sólo doce euros.

Todavía me quedan pendientes varias de las recomendaciones de Marta, como visitar el servicio de caballeros de Las hijas de Florencio, en el Paseo de Pereda, o dar un salto en barco a Somo. Tampoco quiero dejar de ver Santillana del Mar. Pero hoy nos vamos a Comillas que, dicen, también es preciosa.

El sábado ha amanecido frío y nublado y dicen que va a llover. Sin embargo, unos tímidos rayos de sol empiezan a abrirse paso entre las nubes. Después de una semana muy intensa estoy cansado, pero da igual. Voy a cambiarme de ropa. Hay mucho por ver y no quiero que se me haga tarde.

4 comentarios leave one →
  1. Millaquito permalink
    sábado, 12 julio 2008 6:29 pm

    ¡Ay! Santillana, Comillas, Somo… qué recuerdillos me evocan esos nombres, aunque no tuviese la oportunidad de verlos en profundidad me paece que te van a gustar si tienes la oportunidad de ir a ellos.

  2. Marta permalink
    domingo, 13 julio 2008 9:57 am

    Ruyman, hoy llueve.Lo siento.En serio.Pero si alguna vez te has preguntado por qué es tan verde, ahora ya lo sabes. Deja el hotel Real para el domingo por la tarde. Con mucho gusto te llevaré antes de que salgas hacia Madrid. Disfruta de tus escapadas y si has estado en Comillas, Santillana está al lado. Espero tus noticias. Saludos!

  3. teniente d'hubert permalink
    lunes, 14 julio 2008 9:06 am

    Jajaja… ¡Te estás poniendo las botas, querido! Espero que alguna vez tengas la oportunidad de hacer de cicerone por Santander. Y no te preocupes, Marta… Que nuestro amigo Ruyman tiene también una conexión asturiana y sabe muy bien los sacrificios que hay que asumir para mantener esos verdes valles 😀
    PD: Y, desde luego, Santillana es un pueblito para no perdérselo.

  4. Raquel permalink
    lunes, 12 enero 2009 9:11 am

    Y de las tortillas rellenas que me dices!!! Yo las echo mucho de menos! Probé una rellena de jamón serrano y salsa alioli que estaba de muerte!!!

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