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Narrador con acento mexicano

Miércoles, 15 octubre 2008

Edgar “el Zurdo” Mendieta, un policía que vive atormentado por unos abusos sufridos en su infancia y el abandono de la única mujer que ha amado, es el responsable de la investigación de la muerte del abogado Bruno Canizales, hijo de un importante político, al que encuentran con una bala de plata alojada en su cabeza. Un aparente crimen pasional que, muy pronto, acabará complicando la vida del inspector.

Con este argumento, Élmer Mendoza construye el relato ganador del III premio Tusquets de novela, Balas de plata, una historia que lleva al lector a través de un mundo de policías corruptos, narcotraficantes, guaruras, Hummers con los cristales tintados, balaceras y encobijados que aparecen tirados en cualquier descampado.

Tras hacerse cargo de la investigación, Mendieta recibe todo tipo de presiones para que cierre la investigación. Las tormentosas relaciones del muerto con sus últimos amantes: Paola Rodríguez, una joven de tendencias suicidas que amenazó con matarlo, Samantha Valdés, hija del narco de largos tentáculos Queteco Valdés y que lo abandonó por Mariana Kelly, o el bailarín Frank Aldana, sugieren un crimen pasional, pero el Zurdo no está tan seguro, sobre todo, cuando empiezan a aparecer más cadáveres.

Sin embargo, Mendieta es un hombre que no tiene nada que perder, por lo que, junto a su ayudante, Gris Toledo, decide llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias. Aunque ello le suponga tener que enfrentarse a su pasado más doloroso y a que pongan precio a su cabeza.

Por el planteamiento de la historia, podría pensarse que Balas de Plata es una novela policíaca más que, en lugar de situar su acción en las sórdidas calles de Nueva York, escoge el México más profundo para desarrollarse. Aunque no deja de ser cierto, la elección va más allá.

Porque Mendoza no sólo utiliza México para ambientar esta historia, sino que lo convierte en una parte esencial de su espíritu. Si cogemos la trama y todos los personajes y los situamos en Los Ángeles, Madrid o Berlín, probablemente la historia seguiría teniendo sentido, pero no sería igual. Perdería mucho.

No se trata de que los personajes sean y hablen como mexicanos y se muevan por distintos lugares de ese país, que el narrador se encargará de describir al lector. Es que ese propio narrador habla como un mexicano, usando sus propias expresiones y giros verbales e, incluso, permitiéndose opinar desde las primeras páginas.

Es imposible leer este libro sin escuchar el acento del narrador desde las primeras líneas. Que, por supuesto, es mexicano.

Y es precisamente esa ausencia de neutralidad -digamos- idiomática en el narrador la que termina de dar su personalidad a esta novela, de ritmo vertiginoso y cargada de un humor amargamente irónico. De la misma forma que sería imposible imaginar un corrido o un narcocorrido cantado con acento madrileño, es imposible leer esta novela sin que el narrador la cuente con acento mexicano.

Balas de plata habla de un policía que lo ha perdido todo y, por ello, en un mundo totalmente corrupto, puede permitirse ser íntegro. Podría suceder en cualquier parte del mundo, pero sucede en México, algo que el autor hace patente en toda la novela.

Por ello, el lector que no esté familiarizado con el habla y la realidad socio-cultural mexicana tendrá que acudir en varias ocasiones a un diccionario o a Internet para resolver algunas de las dudas que le surgirán durante la lectura.

Pero, para ser sinceros, eso es muy bueno.

12 comentarios leave one →
  1. Marta permalink
    Miércoles, 15 octubre 2008 1:23 pm

    Qué es una guarura por el amor de Dios? 😉

  2. Miércoles, 15 octubre 2008 3:10 pm

    Los guaruras -en masculino, en este caso- son los matones-guardaespaldas. Que en esta historia protegen a los Valdés. Aunque en el libro queda claro por el contexto, sería uno de los ejemplos para los que se necesita ayuda. 😉

  3. Millaquito permalink
    Miércoles, 15 octubre 2008 3:32 pm

    Supungo que es lógico que si el autor es mejicano utilice las peculiaridades propias del castellano de su país para escribir. Lo raro sería que utilizara el español peninsular, por ejemplo.

  4. Miércoles, 15 octubre 2008 3:43 pm

    Es lo lógico, pero hay muchos que piensan que ese uso -o el de cualquier otro país, o región de España- es sinónimo de incorrección por no ajustarse al “estándar” de la lengua.

    Por cierto, ¿sabías que la Real Academia recomienda escribir “México” y “mexicano” frente a “Méjico” y “mejicano”, aunque pronunciados como “j”, por ser las grafías usadas en el propio país? 😉

  5. teniente d'hubert permalink
    Miércoles, 15 octubre 2008 4:57 pm

    Ese recurso que comentas ya fue utilizado por Valle-Inclán en “Tirano Banderas” , aunque lo suyo fue un revoltijo de giros mexicanos, cubanos y argentinos. A mí me parece estupendo que se escriba como se habla y, mucho mejor, tener que acudir al diccionario para descubrir nuevos acentos y pronunciaciones, nuevos sentidos y significados…
    Ah, esa disquisición entre México y Méjico también la tuvimos en la facultad con el apellido de nuestro venerable profesor de Canónico/Eclesiástico, el señor “Shiménez”… 😀
    PD: Nos vemos en Vetusta…

  6. Miércoles, 15 octubre 2008 5:09 pm

    En el caso de Valle-Inclán, efectivamente, era un recurso. Sin embargo, Élmer Mendoza es mexicano, luego es -o debe ser- su forma natural de hablar y escribir.

    Y, sí, no dudes que nos veremos en Vetusta. No me lo perdería por nada del mundo. 😉

  7. Millaquito permalink
    Miércoles, 15 octubre 2008 6:04 pm

    Gracias por la aclaración “j”/”x”. La anoto. 😉

  8. Millaquito permalink
    Jueves, 23 abril 2009 10:24 pm

    Está entretenido, aunque tiene un final un poco a lo Pérez Reverte, la verdad. En cuanto a lo que podría ocurrir en cualquier parte del mundo, creo que lo que cuenta, por suerte o por desgracia, solo es posible en países como México.

  9. Jueves, 23 abril 2009 10:34 pm

    Hombre, Millaquito, cuando digo que la historia podría trasladarse perfectamente a ciudades como Los Ángeles, Madrid o Berlín, me refiero a sus elementos esenciales, ya que hay cosas que, evidentemente, son exclusivas de la realidad socio política mexicana (véase los encobijados). Aún así, la serie de asesinatos, las extorsiones o los ajustes de cuentas son posibles (y habituales) en cualquier país del mundo. España incluida, of course.

    En cuanto a lo del final a lo Pérez-Reverte, no estoy tan de acuerdo, pero
    eso mejor lo discutimos en persona y así no se la chafamos a nadie. 😉

  10. Jesús permalink
    Jueves, 30 abril 2009 6:43 pm

    Se escribe mexicano, guaruras son los guardaespaldas, de verdad de favor difundan que se escribe con “X”… viene de la lengua nahuatl de la cultura Azteca o Mexica, gracias.

  11. Jesús permalink
    Jueves, 30 abril 2009 6:47 pm

    Y lo que pasa puede suceder en paises tan avanzados como Japón que por cierto he estado alla o como Francia, Italia, Inglaterra, Estados Unidos en estos ultimos he tenido peores vivencias de bandalismo e inseguridad que en la misma Ciudad de México. Es una pena que personas tan Letradas como ustedes o Vosotros a vuestra manera, especificando a un usuario del Blog, se claven tanto en las imagenes que son proporcionadas por los medios de comunicacion sin tener un sentido vivencial de la realidad, por vuestra atención muchas gracias

  12. Chavelia permalink
    Lunes, 22 junio 2015 6:16 pm

    si estamos hablando de modismos y palabras genuinamente mexicanas o regionales de Sinaloa – alguien me puede decir lo que es un “quetece” o si hay un diccionario en web o prenta que incluya el habla colloquial mexicano/de jovenes?
    Soy estudiante de letras hispánicas en Alemania y me puse a trabajar sobre la novela negra mexicana, entiendo toda la trama, pero me interesaría saber con más exactitud algunas palabras y palabrotas que usa Mendoza. Gracias!

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