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Utopía inmobiliaria

Domingo, 14 diciembre 2008

El desaforado desarrollo inmobiliario que ha vivido este país en la última década ha dificultado muchísimo la posibilidad de acceder a una vivienda en propiedad a una gran parte de la sociedad. Ni siquiera la impresionante crisis en la que se encuentra inmerso el sector parece facilitar la inversión, ya que ahora son las entidades financieras las que se niegan a conceder hipotecas tan alegremente como lo hacían hasta el año pasado.

A finales de 1978, en medio también de una crisis económica -aunque con diferente origen-, todavía se podía comprar un piso si se disponía de “unos buenos Ahorrillos”. Con mayúscula, eso sí, según aseguraban desde las Cajas de Ahorros Confederadas.

Si se disponía de unos “ahorrillos”, con minúscula, en una Caja de Ahorros, dichos ahorrillos se podrían convertir en la entrada del piso, gracias a la ayuda que prestaría la entidad. En forma de un coqueto préstamo hipotecario, imagino.

Poder disponer de ciertos ahorros con los que afrontar los primeros gastos derivados de la adquisición de una vivienda no es ninguna tontería, ya que permiten reducir sensiblemente el importe de la hipoteca y, por tanto, la cuota mensual y -lo que es más importante, aunque suele pasar inadvertido- la cantidad final de intereses satisfechos.

Sin embargo, en una sociedad eminentemente consumista, con un crecimiento económico basado casi en exclusiva en el sector inmobiliario, que deriva en unos precios totalmente desorbitados y que se resisten a bajar tras el estallido de la burbuja, mi experiencia bancaria me dice que es muy difícil encontrar a alguien con ahorros suficientes como para disminuir sensiblemente el montante de su hipoteca.

Que, hoy por hoy, alguien tenga unos Ahorrillos con mayúscula que le permitan comprar una vivienda al contado, sencillamente, se me antoja una utopía inmobiliaria.

Busco un piso con ahorrillos

Encontré el anuncio en el Diario16 del 1 de diciembre de 1978.

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  1. Marta permalink
    Martes, 16 diciembre 2008 7:05 am

    Sí, un “viejo tema” que nos trae a todos de cabeza. Yo tengo mi teoría de este “asunto”, pero me es demasiado larga para expresarla en un comentario. Sólo diré que si una persona tiene un trabajo (requisito numero 1 y ya de por sí relativamente dificil de conseguir), paga sus impuestos religiosamente, tiene que tener el DERECHO (no estudié letras pero estoy segura de que es un artículo de la Constitución Española) de poder, en un tiempo razonable, adquirir una vivienda. Con “un tiempo razonable” me refiero a pagarlo antes de jubilarse.

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