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Resaca de Reyes

Miércoles, 7 enero 2009

Escribo esta entrada desde la cama, tras el primero de, al menos, tres duros días de gestiones varias de última hora, mientras agradezco la invención de la tecnología Wi-Fi a quien corresponda, ya que si no existiera, el de hoy habría sido otro día sin actualizar el blog.

Apenas me quedan cuatro días en Gran Canaria y he descubierto que aún tengo muchas cosas que hacer antes de irme. No es lo mismo preparar una maleta para un viaje de un par de semanas -o para trasladarte a Madrid-, que para irte al Caribe durante un año. Por ejemplo, es necesario seleccionar muy bien lo que te vas a llevar, porque entre ropa, botiquín, neceser y una selección -demasiado pequeña- de lecturas pendientes, los dos bultos de 23 kilos cada uno permitidos en los vuelos intercontinentales amenazan con no ser suficientes.

Además, en estas tres jornadas hábiles que restan hay que hacer compras de última hora, gestiones en el Banco o despedirse de la familia y amigos. Y parece que a los días les faltan horas para hacer tanto trámite, máxime cuando aún no nos hemos recuperado del día de Reyes que ha puesto punto y final a la Navidad, dando paso a la locura de las rebajas.

Y eso que no me puedo quejar de cómo me han tratado Sus Majestades de Oriente este año, ya que, además de ser bastante prácticos y haberme obsequiado con elementos tan útiles como una guía de la República Dominicana, también han satisfecho mi parte más friki con el dvd de la segunda película de Expediente X en edición de coleccionista.

Sin embargo, y aunque este año han acertado con todas las tallas, también sufro la resaca de Reyes, en forma de cambios y devoluciones que se mezclan con la histeria de quienes buscan una ganga en forma de descuento espectacular. La sufro gracias a una batería de repuesto para la cámara de fotos, que ha resultado no ser compatible con la misma, en contra de lo que —me cuentan— aseguraba el vendedor.

Así que, sin tiempo ni concentración suficientes para sentarme a escribir, me resigno a malgastar una parte del escaso tiempo que me queda en la Isla intentando cambiar la batería errónea por el modelo correcto, mientras me pregunto si seré capaz de reunir todo lo que necesito para un año en menos de 46 kilos.

No quiero ni pensar qué haría si mi destino, en lugar de Santo Domingo, hubiese sido, por ejemplo, Nueva York.

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2 comentarios leave one →
  1. teniente d'hubert permalink
    Jueves, 8 enero 2009 8:39 am

    “Escribo esta entrada desde la cama” … Bribón, lo que no dices es si estás solo o acompañado: uyuyuyuyuy 😀
    Por cierto, resérvanos un huequito en tu agenda… ¡No te irás sin despedirte de nosotros!

  2. Marta permalink
    Jueves, 8 enero 2009 8:56 am

    Jajaja pues ya verás a la vuelta, que los 46 Kg se han multiplicado por tres….vete ahorrando para el sobrepeso. Buen viaje!

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