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Las turbulencias del Vuelo IL 8714

Jueves, 2 septiembre 2010

De nada sirvieron los últimos intentos de la asociación de afectados por el accidente del fatídico vuelo JK5022 de Spanair. Telecinco no cedió y, finalmente, hace unas horas emitió el primer episodio de Vuelo IL 8714, miniserie que recrea la tragedia de Barajas desde el punto de vista de la investigación. Aunque no renuncia a contar también los momentos previos a la catástrofe.

Yo tampoco haré negocio con el accidente de BarajasDebo confesar que apenas vi un cuarto de hora del capítulo emitido, ya que llegué a casa un buen rato después de que comenzara y me lo encontré por casualidad, al encender el televisor y comenzar a hacer zapping. Pero creo que esos quince minutos son suficientes para elaborar una composición de lugar que permita hacer una breve valoración de la película.

Lo primero que sorprende de la cinta es la cuidada producción, con inmensos exteriores, y un guión y unas interpretaciones muy por encima de la media de lo que suele ser habitual en la televisión de este país. Tanto es así, que estoy convencido de que si el tema de la miniserie fuese otro –o si se hubiese emitido después de que se hayan esclarecido las causas del suceso–, diríamos sin rubor que es un buen producto televisivo.

Rodado en dos planos temporales –la investigación a pie de pista, justo después del accidente, y los momentos previos al mismo, mediante el uso de flashbacks–, hay que reconocer que el guión, aunque tomándose algunas licencias propias de toda ficción procedimental, reproduce con bastante fidelidad las distintas circunstancias e hipótesis –harto conocidas por todos– que pudieron desembocar en el fatídico accidente.

En ese sentido, hay que reconocer que Telecinco Cinema ha tratado este asunto de una manera elegante, huyendo, al menos de momento –y en lo poco que vi–, de la recreación morbosa –bastante habitual en la cadena de Mediaset, por otra parte– del momento del accidente y centrándose en una comisión que investiga el suceso desde el mismo instante en que éste se produce.

Visto todo esto, uno podría pensar que la campaña emprendida por los afectados por el accidente ha sido un error, que carecía de fundamentación. Nada más lejos de la realidad. Por una parte, al llegar al desenlace de la miniserie –imaginamos– la comisión establecerá la causa del accidente. Sin embargo, lo que hayan imaginado los guionistas no tiene por qué coincidir con lo que, llegado el momento, dictamine la comisión que todavía estudia el accidente real. Y, casi con total seguridad, muchos espectadores sólo recordarán la causa que establezca la serie.

Sin embargo, creo que el punto débil de esta película, aquello por lo que los afectados del accidente pueden criticarla con mayor motivo, reside precisamente en su principal virtud. Porque es precisamente el realismo con el que trata el suceso; esa reproducción casi fiel de todo lo que ocurrió y probablemente ocurrió el 20 de agosto de 2008 lo que se vuelve en contra de esta producción.

Los pocos minutos del capítulo que pude ver me hicieron pasar un mal rato. No me resultaron entretenidos y, mucho menos, disfruté con ellos. Tanto el día que el vuelo JK 5022 se estrelló, como durante varias jornadas posteriores tuve que cubrir parte de la información del accidente. Fueron momentos muy duros y sólo quince minutos de ficción televisiva bastaron para recuperar las emociones que viví durante esos días.

Si a mí, que tuve la suerte de no perder a nadie en el accidente, aunque cualquiera de mis familiares o yo mismo podríamos haber sido perfectamente uno de los pasajeros (de hecho mis padres volaron a Gran Canaria con Spanair una semana antes y yo lo hice justo una semana después), esta serie me produjo ese profundo desasosiego no puedo imaginar los sentimientos que habrá podido despertar entre los que sí tuvieron la desgracia de vivir esa tragedia en carne propia. Aunque no la hayan visto.

En un momento del episodio, el personaje que interpreta Carmelo Gómez –el director de la comisión de investigación– dice que aunque logren encontrar la causa final del accidente, esa respuesta no podrá calmar todo el dolor que éste ha causado. No puedo evitar pensar que resulta tremendamente irónico que esta obviedad la diga el protagonista de una serie de ficción que lo único que consigue –además de, casi con total seguridad, liderar los índices de audiencia– es reavivar aún más el dolor que, día tras día, soportan las victimas del accidente real.

Un dolor que sigue ahí incluso cuando se apaga la tele.

Imagen cortesía de Mangas Verdes.

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4 comentarios leave one →
  1. Pedro permalink
    Jueves, 2 septiembre 2010 10:49 am

    Estuvo bien tratado, en especial el documental que emitieron después.
    Como técnico me interesan mucho las causas de los desastres, no se tiene que confundir con una actitud morbosa.

    http://www.natgeo.es/articulo/programacion_catastrofesaereas.htm

  2. Jueves, 2 septiembre 2010 1:01 pm

    @Pedro, el problema es que creo que una serie de ficción no es el lugar adecuado para encontrar las auténticas causas de un desastre cuya investigación aún no ha terminado.

    En cuanto al documental que emitieron después, sólo aguanté cinco minutos. Por desgracia, estuve en muchos de esos lugares en directo y no me apetecía nada vivirlo de nuevo. Al menos, no todavía.

  3. Jueves, 2 septiembre 2010 5:49 pm

    No, todavía. Esa es la cuestión, las heridas están abiertas todavía y esto es como echarles sal.

  4. Jueves, 2 septiembre 2010 5:54 pm

    @Mararía, efectivamente. Esa es la principal cuestión.

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