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Lecturas en 2011

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, de Stieg Larsson.

Los imperfeccionistas, de Tom Rachman.

Un mal día, de Kevin Power.

El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald.

¡Menudo reparto!, de Jonathan Coe.

El jardín de los dioses, de Gerald Durrell.

Primeros casos de Poirot, de Agatha Christie.

El mundo de hoy, de Ryszard Kapuscinski.

Los perros de agosto, de Alexis Ravelo.

Cuentos fantásticos, de Ludwig Tieck.

Periodismo práctico, de Arcadi Espada.

Las chorradas de mi padre, de Justin Halpern.

La reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson.

Intente usar otras palabras, de Germán Sierra.

Sólo los muertos, de Alexis Ravelo.

Un gran chico, de Nick Hornby.

La casa torcida, de Agatha Christie.

Con la congoja de la pasada tormenta, de Horacio Castellanos Moya.

El sueño eterno, de Raymond Chandler.

Historias de Londres, de Enric González.

Mundo Twitter, de José Luis Orihuela.

Cambio de rumbo y otras historias pigmeas, de Ángeles Jurado Quintana.

La casa de los encuentros, de Martin Amis.

El club de los negocios raros, de G. K. Chesterton.

Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie.

Diario de una abuela de verano, de Rosa Regàs.

Sólo un muerto más, de Ramiro Pinilla.

La joven de la perla, de Tracy Chevalier.

Los tipos duros no leen poesía, de Alexis Ravelo.

Tres billetes hacia la aventura, de Gerald Durrell.

Caín, de José Saramago.

El koala asesino, de Kenneth Cook.

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