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El pintor de historias

Lunes, 20 agosto 2007

Todos, a lo largo de nuestras vidas, sentimos predilección por las obras de determinados autores. Nuestros gustos, estados de ánimo o, incluso, el grado de madurez pueden hacer que estos autores vayan variando con el paso de los años. Sin embargo, hay algún escritor que siempre ocupa un lugar destacado, como un testigo impasible que resiste todos los cambios. Todos tenemos nuestros escritores preferidos. Al menos, todos los que amamos la lectura.

Normalmente, no eliges conscientemente a ese autor, sino que son sus obras las que, sibilinamente, te van escogiendo a ti, hasta que llega el momento en que te das cuenta de que cada vez es más difícil encontrar títulos nuevos, porque los has leído todos. O casi. Eso, precisamente es lo que me ha pasado con Arturo Pérez-Reverte, un autor tan admirado como denostado, pero que no deja indiferente a nadie.

El primer libro que cayó en mis manos fue La Sombra del Águila, hace algo así como diez años. Aunque la novela de temática histórica no se encuentra entre mis favoritas, algo me cautivó. Fue el anzuelo que me hizo caer en las redes de su prosa; en el desparpajo y la sencillez con que cuenta lo que ocurre, como, por ejemplo, las incontables formas, cada cual más despectiva, que utiliza para referirse a Napoleón.

Luego vino El Club Dumas, una historia de intriga, que te traslada desde el siglo XX a sucesos ocurridos en la época en que Alejandro Dumas escribió Los tres Mosqueteros. Acción y narración trepidantes que, sin embargo, se desinflan con el final.

Algo similar ocurre con La tabla de Flandes, una historia extraña en su desarrollo, aunque muy bien hilada, pero con un final algo decepcionante y una pésima adaptación al cine. La piel del tambor, por el contrario, es una novela que consigue evocar el ambiente de la ciudad de Sevilla de tal forma que te sientes trasladado a los rincones que describe. Es una historia trepidante, con gran sentido del humor, irónica a veces y de lectura absorbente, pero con un final aún más increíble –por poco creíble– que el de la novela anterior. De estas dos obras, llama la atención el hecho de que utilice a un mismo personaje secundario en ambas novelas, en lo que, evidentemente, constituye un guiño al lector fiel.

Aquí haré un salto en el orden en el que me he acercado a la obra de este autor, para referirme a El Húsar, su primera novela y una obra que me dejó profundamente impresionado. Aún me duele la mandíbula cuando pienso en algunas de las descripciones tan gráficas que hacía de los escenarios de la batalla. Y digo que me duele la mandíbula porque, precisamente, eso fue lo que sentí al leer uno de los pasajes finales de la novela: el dolor del personaje traspasado al lector.

El maestro de esgrima es lo último que he leído. De ella puedo decir que refleja fielmente el Madrid del siglo XVIII, en medio de una acción y narración trepidantes, aunque por momentos no lo parezca. Pérez-Reverte en estado puro.

Otro Madrid que refleja a la perfección es el pícaro, en toda la serie de Las aventuras del Capitán Alatriste, novelas a las que, no sé muy bien por qué, siempre me había resistido, motivo por el que aún me aguarda la tercera y siguientes entregas.

La obra que me ha dejado una sensación más extraña es, sin duda, Territorio Comanche, tanto que aún no sé cómo definirla. Algo que no me ocurrió con El pintor de batallas, obra que, en la figura de un antiguo reportero gráfico, sin duda, evoca muchas de sus vivencias como corresponsal de guerra y que acaba con el único final posible.

También he leído bastantes artículos periodísticos y algunos relatos breves, de prosa subyugante. Y en el tintero aún me quedan cuatro entregas de Alatriste, Un asunto de honor y La carta esférica.

He dejado para el final de esta, ya larga, entrada, dos novelas, por lo que han significado para mí. Una es Cabo Trafalgar, la confirmación de que las únicas novelas históricas que soy capaz de leer son las de Pérez-Reverte. Una novela con el mejor final posible y todo un alarde de conocimientos navales.

El caso de La reina del Sur es diferente. A medida que avanzaba en la apasionante historia de una joven mejicana que, partiendo de la nada, se convierte en el cerebro de una de las mayores organizaciones de transporte de droga, me iba enamorando más y más de Teresa Mendoza. Sin lugar a dudas –y con permiso de La piel del tambor, una de las mejores–, La reina del Sur, ocupa el lugar preferente entre todas sus novelas.

A pesar de ser un personaje controvertido, de algunos escarceos televisivos de dudoso gusto y pésimo resultado –léase Código Uno–, Arturo Pérez-Reverte se ha convertido, casi sin que me diera cuenta, en uno de mis escritores favoritos. Pero no el único. Porque si Íñigo de Balboa dijo “Desconfíen siempre vuestras mercedes de quien es lector de un solo libro”, yo me permito añadir que, también, de quien lo es de un solo autor.

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12 comentarios leave one →
  1. teniente d'hubert permalink
    Martes, 21 agosto 2007 9:14 am

    Lo primero que llegó a mis manos de Pérez Reverte fue, antes de convertirse en autor de masas, OBRA BREVE, publicado por ALFAGUARA, y en el que se incluían varias obras cortas como EL HUSAR, LA SOMBRA DEL AGUILA o UN ASUNTO DE HONOR.Apenas conocía nada de él como escritor y si me decidí a leerlo fue por mi interés por el período napoleónico ( creo que mi nick ya te puede dar una idea de ello ) . Y, la verdad, me impresionó bastante: ya entonces me decidí a leer todo lo que este hombre publicara. He de reconocer que sus primeras obras me entusiasmaron más ( EL CLUB DUMAS, LA TABLA DE FLANDES, LA PIEL DEL TAMBOR ) y, por su puesto, ALATRISTE. En los últimos tiempos, sólo CABO TRAFALGAR ( aunque quizás el alarde de conocimiento navales abruma un poco al profano ) : El PINTOR DE BATALLAS me pareció un poco plomo y no la llegué a acabar. Me imagino que cuando uno tiene una producción tan amplia no siempre puede estar a la altura. Si me tuviera que quedar con alguna sería, mira tú, LA SOMBRA DEL AGUILA: la verdad, su lectura fue desternillante y, sin embargo, en las últimas páginas la sonrisa se transforma en una mueca de horror.En la guerra no hay honor, ni héroes, ni vencedores… Todos pierden algo: unos la vida, otros la inocencia, el resto la esperanza. Vaya, me ha quedado un poco largo este comentario pero PEREZ REVERTE también es otro mis escritores favoritos.

  2. Millaquito permalink
    Martes, 21 agosto 2007 10:37 am

    Ruymán, creo qe fue gracias a tí que comencé a leer a Pérez Reverte y la verdad es que toavía no me cuadra mucho la precipitación en el desenlace de sus obras. Pero creo que la mejor prueba de su talento es la adaptación de sus obras al cine, lo que indica que sus novelas son muy gráficas. Las últimas serán La carta esférica y Quart (serie basada en La piel del tambor). Esperemos que sean mejores que La novena puerta o La tabla de Flandes, qué horror! Ah! y creo que su Gitano con Laetitia Casta y Cortés no tenía precio :O, lo único que se salvan son las canciones interpretadas por Abigail y escritas por él.

  3. teniente d'hubert permalink
    Martes, 21 agosto 2007 11:27 am

    Desde luego es una pena que las novelas que han sido llevadas al cine lo fueran con un resultado tan pobre. La única que se salva, probablemente, es ALATRISTE: aunque, para mi gusto, el desarrollo narrativo era muy acelerado. Tal vez, lo mejor hubiera sido centrarse en una o dos novelas y no en tantas como se hizo. Pero recuerdo, un par de escenas con una luz, auténticos lienzos, por los que merecía pagar la entrada ( por cierto, que gran injusticia se cometió con esta película en los Premios Goya ) .

  4. Martes, 21 agosto 2007 11:31 am

    Millaquito, yo también espero ver cómo sale la adaptación de La reina del Sur, para la que se hablaba de Jennifer López, aunque yo siempre me imaginé a Salma Hayek como Teresa Mendoza. Igual que a Antonio Banderas como Lorenzo Quart, el cura de La piel del tambor, y a Cayetana Martínez de Irujo como Macarena, la aristócrata sevillana… por razones obvias. Se comenta que Pérez-Reverte supervisa personalmente los guiones para evitar que se repita lo ocurrido con adaptaciones anteriores.

    D’Hubert, no estoy de acuerdo en lo que cuentas de El pintor de batallas. En mi modesta opinión, deberías darle una segunda oportunidad. A partir de la segunda mitad mejora mucho. Cosa que no puedo decir de Territorio Comanche.

  5. teniente d'hubert permalink
    Martes, 21 agosto 2007 1:30 pm

    Sí, quizás, merezca una segunda oportunidad… Lo que pasa es que, a mí, si un libro no me atrapa desde las primeras páginas, ya me cuesta un poquito más seguir leyendo. Algún día, cuando haya ganas y oportunidad, lo intentaré de nuevo.

  6. Martes, 21 agosto 2007 3:39 pm

    Te pasa al contrario que mí, que me siento en la obligación de acabar cualquier libro que empiezo a leer. Si dejase a medias lo que no me atrapa desde el principio nunca habría disfrutado, por ejemplo, de El nombre de la rosa o no estaría enfrascado, ahora mismo, en La ciudad de los prodigios.

  7. teniente d'hubert permalink
    Martes, 21 agosto 2007 7:58 pm

    Para serte sincero soy muy selectivo a la hora de iniciar una lectura. De hecho, aunque mis preferencias son variadas, siempre procuro ajustarme a ellas. Raro es que no termine un libro que haya elegido yo mismo. El problema se plantea cuando en tu cumpleaños o en navidades alguien, con la mejor de las intenciones, te regala un libro de esos a los que, al pasar por los estantes de la FNAC ( ECI o LIBRO TECNICO en LPGC ) , ni siquiera echarías un vistazo para leer la cubierta. Recuerdo una vez que me regalaron un libro de TOM WOLFE… Creo que está en el mismo rincón en el que lo dejé hace más de diez años…

  8. Martes, 21 agosto 2007 11:42 pm

    Ay D’Hubert, eso es lo que tiene ser un poquito snob. Yo prefiero leer primero y, luego, juzgar el libro, aunque reconozco que antes de comprar suelo hojear bastante y leer un par de páginas y no sólo la sinópsis.

    Por cierto, esta noche he visto el cartel de la película La carta esférica en un par de marquesinas.

  9. teniente d'hubert permalink
    Miércoles, 22 agosto 2007 9:44 am

    Aceptaría tu calificativo si atendiera exclusivamente al criterio de otros para decidir que leer o que no leer. Y no es así. Simplemente, tengo mis propias preferencias literarias. Yo no te juzgo por imponerte la tarea de acabar todo aquello que empiezas.

  10. Miércoles, 22 agosto 2007 9:53 am

    ¡Huy! Que me parece que consigo picar mucho más yo, que lo que tú consigues crear polémica. No te me enfades, que nos conocemos. Y hay criterios ajenos que no son malos. Mira, si no , lo que te ocurrió con Una noche de perros. Y te vulevo a recomendar En el nombre del cerdo.

  11. teniente d'hubert permalink
    Miércoles, 22 agosto 2007 10:39 am

    Es lo que tiene esta comunicación virtual… para nada me enfado y tampoco quiero crear polémica. Este es un diálogo de viejos amigos. Cada uno tiene sus ideas y las defiende como le parece. De todas formas, acepto tu recomendación.

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