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En El Corte Inglés no quieren que mi familia lea

Domingo, 30 septiembre 2007

Hay eslóganes que dejan huella. Son una verdadera filosofía, un leitmotiv, que se convierte en el motor de la imagen de la organización de que se trate. Seguro que, aunque no se diga de forma explícita, todo el mundo conoce la filosofía de atención y servicio que se esconde tras el emblemático “si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero”, que resume la vocación de la empresa que encabeza el título de esta entrada. Pues parece ser que algunos de sus empleados no se han enterado.

Después de leer El niño con el pijama de rayas, llegué de Madrid decidido a convencer a todo el que se me pusiera por delante de que debía leerlo antes de que alguien –y sobre todo Disney– se lo destripara y, posiblemente, destrozara. Para ello, incluso, ofrecí mi ejemplar a quien lo quisiera. Sin embrago, debí insistir tanto que el viernes de la semana pasada, justo el día en que llegué, mi tía se fue a El Corte Inglés de Siete Palmas a comprarse el libro.

Allí le dijeron que no lo tenían ni lo tendrían. En abril les habían llegado seis ejemplares, pero se vendieron y, desde entonces, nada. Imagino que extrañada, mi tía les respondió que yo lo tenía, que lo había traído de Madrid. Ellos repusieron que sí, que en los centros de la Península sí que lo había, pero que en Canarias no. De hecho, afirmaron que se olvidara de encontrarlo en cualquier librería de las Islas porque era imposible. “Pues me tendré que dar una vuelta a Madrid para comprarlo”, fue como concluyó mi tía la conversación, con aire resignado.

Cuando me lo contó, esa misma noche, no podía entenderlo. Sobre todo, porque si hay existencias en cualquier otra tienda, pueden pedir que lo envíen hasta aquí si un cliente lo solicita. Me parecía que, más bien, los empleados de turno no estaban muy por la labor de fomentar la lectura entre los miembros de mi familia.

Al día siguiente, con la mosca detrás de la oreja, aprovechando que había ido a Media Markt, crucé hasta El Corte Inglés para hacer la misma pregunta. La versión que me dieron fue ligeramente distinta. El vendedor me comentó que estaba agotado y pedido desde hacía cuatro meses. Resulta que les había llegado una partida –de más de seis libros–, que se agotó, por lo que habían pedido más ejemplares en varias ocasiones, pero sin resultado. En conclusión, estaba pedido y tenía que llegar, pero no podía darme una fecha porque no la sabía.

Ayer volví a pasar por El Corte Inglés y decidí pasar por la librería para comprar algún libro que llevarme a Madrid. En Canarias, gracias a que no pagamos IVA, la diferencia de precio es bastante notable. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, al acercarme, descubrí que más de la mitad de una de las mesas de novedades estaba cubierta por una montaña de ejemplares de El niño con el pijama de rayas.

Lo peor de todo es que no es la primera vez que ocurre. La pasada navidad, mi madre buscaba un ejemplar de la novela El diablo viste de Prada. Cuando preguntó, esta vez en Mesa y López, le dijeron que se equivocaba de sección. Que fuera a la de vídeo, porque eso era una película. No tengo que decir que encontró el libro en otra librería.

Pero aún hay más. En abril, me encontraba buscando Síndromes de Estocolmo, de Ángeles Jurado. Como no lo veía, pregunté a una vendedora. Le di el título y la autora y, amablemente, lo miró en el ordenador. Se fue hacia una estantería y me trajo un ejemplar de una obra titulada El síndrome de Estocolmo, escrita por ¡un psiquiatra! Le dije que ese libro no era, a lo que contestó que era lo único que tenía. Ya me iba a marchar cuando pasó otro dependiente y le preguntó qué libro buscaba. Ella se lo dijo y él se dio la vuelta ¡y lo cogió de una estantería que tenía justo detrás! Vale que yo no lo viera, pero es que yo no trabajo allí.

No tengo que decir que, por si se agotaba de nuevo, compré un ejemplar de El niño con el pijama de rayas para mi tía. Cuando se lo di, le dije que lo que debería hacer es ir y preguntarle al mismo vendedor que a qué islas se refería cuando le dijo que “en las islas no lo iba a encontrar”. Sólo me queda lanzar una pregunta al aire: si se trata de una empresa cuya principal seña de distinción es la atención al cliente, ¿qué les costaba decir que estaba pedido, pero no sabían cuando llegaría, como me dijeron a mí?

Yo creía que la de El Corte Inglés seguía siendo una de las librerías mejor surtidas y atendidas de la Isla –con permiso de El Libro Técnico o Canaima, por ejemplo–. Sin embargo, después de estas experiencias, no me extraña que cada vez me apetezca más ir a librerías más pequeñas y familiares que, por otro lado, no siempre son sinónimo de menos títulos y precios más caros.

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12 comentarios leave one →
  1. Netito permalink
    Lunes, 1 octubre 2007 11:16 am

    De precios más caros seguro que no, porque los libros no tienen los precios liberalizados 😉

    Yo personalmente prefiero las librerías más pequeñas, porque por lo general el personal controla muchísimo más “el producto” que en las grandes superficies, y la atención puede llegar a ser muy personalizada. Nunca se me ocurriría pedirle a un dependiente de El Corte Inglés que me recomendara un libro, algo que si hice más de una vez en la desaparecida Nogal, por ejemplo.

    (por cierto, que me acabo de leer El niño con el pijama de rayas, y me ha encantado….)

  2. teniente d'hubert permalink
    Lunes, 1 octubre 2007 4:49 pm

    La verdad estuve tentado de comprarlo el otro día en la FNAC, pero ya le tenía echado el ojo a SOLDADOS DE SALAMINA ( por cierto, acabo de terminarlo y me encantó ) y como el presupuesto no es ilimitado… Así que lo pondré en mi lista de pedidos. Por cierto, ¿ fuiste tú el que me dijo que Chris Stewart, el de ” Entre limones ” , había sido batería de Génesis ? Menudo cambio de estilo, ¿ no ?

  3. Lunes, 1 octubre 2007 5:05 pm

    Netito: me alegro de que te gustara, pese a todo. Igual te apetece apuntarte a la velada de pijamas, literariamente hablando, se entiende, que tengo pendiente con Angie. 😉

    D’Hubert: no fui yo quien te dijo lo de Chris Stewart. De hecho, no lo sabía, pero acabo de investigarlo y parece que es cierto. Por cierto, sigue viviendo con su familia en Andalucía y acaba de publicar otro libro al respecto: El loro en el limonero.

    En cualquier caso, El Niño no cuesta más de 12 euros. Y con respecto a Soldados de Salamina, espero que el próximo fin de semana haya tiempo para comentarlo.

  4. Juan permalink
    Jueves, 4 octubre 2007 6:50 pm

    Pues con todos mis respetos, que son muchos, eso te pasa por ir a comprar libros al Corte de la Ingle, qué quieres que te diga. Ellos venden lo que venden, semanas maravillosas y hogares maravillosos. Para leer pásate por una librería. O en su defecto y escaso poder adquisitivo por una biblioteca pública. Un saludo.

  5. Jueves, 4 octubre 2007 7:03 pm

    Juan, también con todos mis respetos, cada cual compra donde estima oportuno. De todos modos, te diré que, de todos los libros que tengo, que son muchos menos de los que me gustaría, la inmensa mayoría los he comprado en librerías que nada tienen que ver con El Corte Inglés que, por otro lado, al menos en Gran Canaria (sobre todo en Mesa y López) está bastante bien surtido. O lo estaba hasta hace un año. Por otro lado, lo que pretendía era hacer una crítica hacia las actitudes de ALGUNOS de los vendedores y no de la empresa. Sobre todo porque ya todos sabemos lo que es El Corte Inglés en este país.

    En cuanto a las bibliotecas públicas, es una muy buena opción, sólo que yo soy muy mío para los libros y me gusta tenerlos para mi. 😉

  6. Netito permalink
    Viernes, 5 octubre 2007 9:10 am

    Gracias por la invitación a la velada pijamil, pero con Angie de vacaciones,creo que agradecerá no vernos durante un tiempo 😉 Déle usted recuerdos de mi parte, y disfrute de la compañía, que descubrirá usted que es un placer… 🙂

  7. Juan permalink
    Viernes, 5 octubre 2007 9:32 pm

    Te entiendo Ryumán, pero es que en este caso vendedores y empresa vienen a ser lo mismo. Una empresa que comercialice productos culturales, como libros o discos, debe formar a sus empleados. A los de la empresa en cuestión sólo les interesan los best-sellers y demás productos de consumo masivo. No creo que sea el mejor lugar para adquirir ese libro especial que buscamos. Yo de hecho no he pisado una tienda de esas sino en una ocasión, en la de la calle del Pilar de Santa Cruz, al principio de succionar lo que era Galerías Preciados. El megacentro de Cabo Pestes (perdón, Cabo Llanos) no sé ni cómo huele. Pero desde luego estoy contigo en que los libros, cuanto más propios mejor, aunque a mí personalmente no siempre me llega el sueldo y cuántas grandes cosas he leído gracias a las bibliotecas que, dicho de paso, pagamos con impuestos. Un saludo.

  8. Sábado, 6 octubre 2007 1:42 pm

    Juan, en el fondo estamos diciendo casi lo mismo: los empleados actúan de esa forma porque la empresa lo permite. Precisamente lo que decía de que pretendía hacer una crítica hacia las actitudes de ALGUNOS de los vendedores y no de la empresa. Sobre todo porque ya todos sabemos lo que es El Corte Inglés en este país tenía bastante de ironía.

    Netito, estoy seguro de que será un placer. Estoy esperando a que Angie me llame para comprobarlo en vivo y en directo.

  9. Juan permalink
    Domingo, 7 octubre 2007 8:17 pm

    De hecho, Ruymán, estamos diciendo lo mismo. Pero escandalizarnos porque en ese comercio muestren la cara real que les identifica, me llega como un eco insonoro de cosas que ya todos sabemos. Por eso me pone de los nervios, francamente. No obstante, estamos de acuerdo, ironía para superar lo que nos venden, o intentan vender, y vivan las librerías. Saludos.

  10. Martes, 9 octubre 2007 5:23 pm

    Vamos a ver … ¿cómo me voy a cansar de verte a ti, Pocoyo mío? 😉

    Esta tarde, probablemente, nos veamos todos y concretamos lo de los pijamas.

    Respecto al Corte Inglés, sí que deberían formar mejor en librería, porque no es lo mismo que vender filetes o bragas. Y normalmente es preferible una librería de verdad, pero si tienes criterio y sabes lo que buscas, es un lugar para comprar y mirar como otro cualquiera.

    Lo que a mí me mosqueó el otro día, al pasar por allí, es que hubieran desterrado a los libros canarios otra vez … en esta ocasión, más allá del pasillo divisorio. Hay pocos y poco variados. Una pena.

  11. elisa permalink
    Martes, 9 diciembre 2008 1:36 pm

    La verdad es que yo he comprado muchos libros en la librería de El Corte Inglés de Siete Palmas y no solo me han atendido muy bien sino que me han aconsejado adecuadamente en muchas ocasiones, quedando contenta con el resultado. Cuando he solicitado que me trajeran alguno tampoco he tenido ningún problema, por lo que no tengo ninguna queja de su personal.

  12. eowyn permalink
    Miércoles, 10 diciembre 2008 1:12 pm

    Os puedo asegurar que a menos que des con personal eventual o de refuerzo, el personal de El Corte Inglés está bastante bien formado. Y que para todos los departamentos (incluidos lencería y carnicería 😉 ) te exigen un curso de formación y mínimo 2 veces al año, cursos de reciclaje. Palabra de empleada! jeje. Otra cosa es que ECI no ofrezca la variedad y/o temática que a uno le gustaría y se dirija más hacia lo comercial… pues sí, para eso están las librerías tradicionales.

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