Saltar al contenido
Anuncios

Mensajes en las puertas

Jueves, 7 mayo 2009

Desde que el pasado martes –por primera vez desde que estoy asistiendo al taller de relatos– entré en uno de los baños de la Biblioteca del Estado de Las Palmas de Gran Canaria y me encontré con una pintada ofreciendo sexo gratuito escrita en el interior de una de las puertas, sé que en esta sociedad en la que vivimos ya no se respeta nada.

No es que ahora vaya de mojigato por el mundo, pensando que los servicios públicos son sólo para aliviar algunas necesidades fisiológicas y que nadie los usa para satisfacer otras. Hay estaciones de guaguas –o de autobuses en la Península–, de trenes e, incluso, algunos centros comerciales, cuyos baños poco o nada tienen que envidiar a los chats con los que rellenan sus 24 horas de programación diaria demasiadas televisiones locales.

Tatoo Toilettes (Morguefile)Lo que ocurre es que hasta hace dos días pensaba que había determinados ámbitos en los que este tipo de cosas no ocurría. Jamás habría imaginado que alguien que acude a leer o estudiar a una biblioteca pública dedicaría su tiempo de descanso a dejar invitaciones sexuales en las puertas de los retretes. Sobre todo, porque parece que no es algo que combine muy bien con la actividad intelectual.

Aunque a lo mejor lo que ocurre es que se trata de una nueva estrategia de marketing, ya que la biblioteca es un lugar en el que las posibilidades de ligar –o de conseguir un polvo rápido, del tipo que sea– son mayores que en cualquier otro sitio, ya que quienes la frecuentan deben ser los típicos empollones que no tienen vida social. Los pobres.

Pero, sin duda, lo que más me molestó de la pintada, más allá de su contenido, fue volver a comprobar lo poco que se valora la integridad de los espacios públicos y su conservación, ya que imagino que quien dejó el ofrecimiento de sexo –por cierto, no decía si era chico o chica, lo que, con total seguridad, generará confusión en sus potenciales contactos– no se dedicará a hacer lo mismo en la puerta del baño de su casa.

Y eso me llevó a pensar cómo estarán, ahora que ya lleva más de diez cursos funcionando, las blancas puertas de los baños de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. Por lo que recuerdo, los dos primeros cursos tras el traslado a Tafira –mis dos últimos años de Derecho– estaban inmaculadas. Claro que llevábamos tanto tiempo esperando por un edificio en condiciones que a nadie le apetecía estropearlo. Curiosamente, otro lugar en el que nunca vi una pintada en un baño, pese a frecuentarlo durante dos años, es la Universidad Carlos III de Madrid.

Quizá por eso –por esa incapacidad que tenemos de valorar y cuidar lo que es de todos, lo que se financia y mantiene con dinero público, con dinero que sale de nuestros bolsillos, de los bolsillos de todos– es por lo que llevo más de cuarenta y ocho horas dándole vueltas al tema de los mensajes en las puertas de los retretes públicos.

Porque en lo que respecta a que la mayoría de ellos sirvan para ofrecer contactos sexuales, uno, que tiene la extraña manía de leer cualquier cosa que se le ponga delante de los ojos, acaba preguntándose dónde habrán quedado aquel escatológico “Aquí se caga, aquí se mea y el que tiene tiempo se la menea”, el filosófico “Lo dijo Aristóteles. Lo dijo Platón. La última gota siempre moja el pantalón” o el ya clásico “Godos fuera”, que adornaban la cara interior de algunas de las puertas de los baños masculinos del viejo edificio de La Granja, cuando acogía la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Puestos a estropear, habrá que hacerlo con buen gusto.

[Fotografía de judicael/Morguefile]

Anuncios
5 comentarios leave one →
  1. teniente d'hubert permalink
    Viernes, 8 mayo 2009 9:03 am

    Y no te olvides de aquél que decía ” más de tres sacudidas se entiende paja ” … 😀

  2. Viernes, 8 mayo 2009 1:14 pm

    @D’Hubert, por mucho que te empeñes en repetirla cada vez que alguien va al baño, yo nunca vi escrita esa frase en ninguna puerta. Así que no intentes justificarte y cambia de chiste, que ese cansó hace mucho. 😉

  3. teniente d'hubert permalink
    Viernes, 8 mayo 2009 5:08 pm

    Ah, entonces es una tradición oral… 😀

  4. eowyn permalink
    Domingo, 10 mayo 2009 7:54 pm

    Sabiendo que los baños públicos no se caracterizan por su limpieza y desinfección, lo que más me sorprende es quién puede tener ganas de “entretenerse” más del tiempo estrictamente necesario en tocar esas paredes y puertas que están asquerosas para dejar sus mensajitos… solo de pensarlo… aggggggggggggggggggggggggggggggggggggggg!!!!!!!!!!!
    Eso sí, no voy a saciar la curiosidad morbosilla de nadie en comentar lo que se escribe en los baños de mujeres… hazle caso a las leyendas urbanas… jaja

  5. Domingo, 10 mayo 2009 8:43 pm

    @eowyn, ¿y no podrías aclarar esas leyendas urbanas? Es que a mí me sacas del monólogo de El club de la comedia de por qué las mujeres van juntas al baño y me pierdo. 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: