Frase de la semana
"A veces en la vida hay que saber luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza"
Alessandro Pertini
Los peligros del doblaje
El escándalo del Watergate puso de manifiesto la importancia de la prensa y, en concreto, del periodismo de investigación, a la hora de ejercer el papel de cuarto poder que muchos le han adjudicado a lo largo de la historia.
La Reina del Sur ya tiene cara
Desde que, allá por 2005, se anunció que Agustín Díaz Yanes iba a trasladar las aventuras del Capitán Alatriste a la pantalla grande, se empezó a rumorear que Hollywood también andaba detrás de otra de las obras de Arturo Pérez-Reverte: La Reina del Sur.
Hasta los zurdos tienen su día internacional
Lo escuché esta mañana en la radio y lo vi a mediodía en las noticias de Antena3. Desde 1992, cada 13 de agosto se celebra el Día Internacional del Zurdo. En un mundo pensado por y para diestros, era lógico que un grupo de siniestros personajes -sólo por usar la mano izquierda en lugar de la derecha- decidiesen crear una fecha en la que reivindicar su diferencia.
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Se caga en sus viejos
Él se caga en sus viejos y muchos de los lectores de El País, al menos en su edición digital, se cagan en él. Puede ser real o ficticia, pero lo cierto es que la sección Me cago en mis viejos, un tanto gamberra, que ha propuesto el diario de Prisa para este caluroso mes de agosto ha dejado indiferentes a muy pocos.
Ola de calor
Parece que la segunda ola de calor que arrasa la Península Ibérica este verano comienza, tímidamente, a retirarse. El sol sigue derritiendo el asfalto, pero los termómetros arrojan unos valores ligeramente inferiores a los de días pasados y el aire ya no quema tanto. A pesar de ello, las temperaturas en Madrid siguen empezando por treinta.
Can you open it for me, Mom?
Hace unos días, al entrar en el portal del edificio donde vivo, coincidí con una vecina, probablemente marroquí, que entraba junto con su hija, una niña de cuatro o cinco años. Debían venir del parque, porque la niña, justo cuando yo entraba, estaba desmontando de su pequeña bicicleta.
Tu parecido razonable
A través de un correo que me envió María José, una antigua compañera en el Banco, he llegado hasta una de esas páginas en las que proponen algún tipo de entretenimiento con el que perder una tarde de domingo cualquiera. En este caso, se trata de encontrar tu parecido con un personaje famoso de los últimos años.
Memoria
En este país la memoria está sobrevalorada. Frente a la sana y recomendable práctica de comprender aquello que se lee para poder reflexionar sobre ello, son muchos los que, desde su más tierna infancia, memorizan cualquier información para soltarla como un papagayo, aunque no entiendan nada de lo que están diciendo. Pero lo preocupante es que son también muchos los que fomentan esta práctica.
Venganza animada
De niño, siempre fue uno de sus personajes favoritos. Le encantaba ver cómo se libraba de todas las disparatadas trampas casi por los pelos, y cómo éstas se volvían contra su autor una y otra vez.
Sin embargo, con el paso del tiempo dejó de gustarle tanto. No podía evitar sentir cierta debilidad cuando veía la cara de pena que se le quedaba al Coyote cada vez que fallaba uno de sus planes marca ACME y empezó a tomarle afecto.
Finalmente, acabó odiando la actitud chulesca del Correcaminos y sus constantes provocaciones –«mick mick»– cada vez que se cruzaba con el Coyote por una solitaria carretera en medio del desierto. Porque sabía que nunca lo atraparía.
Por eso, años después, en el preciso instante en que el tren que cada fin de semana lleva a los visitantes hasta el parque de atracciones junto a todos los personajes de la Warner entraba en la estación, al verlo delante de él, en plumas, carne y hueso, tan frágil, no dudó en empujarlo a la vía.
Créditos de apertura de El show del Correcaminos (The Road Runner Show [en]), Warner Bros., 1966-1968.
Pozos literarios, pozos reales
Ayer, mientras el tren me acercaba a casa después de otra jornada laboral en un Madrid de atmósfera infernal, llegué hasta el pasaje de la última novela de Almudena Grandes que llevaba esperando -y, a la vez, temiendo- desde que comencé a leer el libro:

