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Tres (más una) lecturas con diez años de retraso

jueves, 23 abril 2026

El 23 de abril de 2017, por primera vez en nueve años, falté a la tradición de recomendar tres lecturas de las muchas –más de medio centenar entre libros físicos y electrónicos– que en estos momentos componen mi cada vez más extensa lista de pendientes, junto con los motivos que me habían llevado a compartirlas a pesar de no haberlas disfrutado todavía. Una incomparecencia que se fue dilatando en el tiempo hasta abarcar –que se dice pronto– toda una década. Durante esos diez años transcurridos, de esa lista de pendientes salieron muchos títulos; otros entraron; un buen puñado entraron y salieron una vez leídos, y otros pocos se mantienen en ella desde entonces. Una desidia que, en lo que respecta a alguna obra en concreto, constituye una gran deuda que espero saldar en breve.

Así que, en el año en el que me he propuesto devolver algo de vida a esta bitácora, no se me ocurre una mejor idea que recuperar esa vieja tradición perdida y recomendar tres de las lecturas que en estos instantes componen mi lista de pendientes –entre ellas, una de esas que la integran desde hace ya mucho más tiempo del recomendable, así como la última incorporación–, a la que sumaremos una propina en forma de cuarta recomendación, la de una de las novelas que devoré en 2025, el año en el que volví a leer (casi) tanto como necesitaba.

De qué hablo cuando hablo de escribir (Tusquets:, 2017, 304 págs.): Después de descubrir, en De qué hablo cuando hablo de correr, cómo el hecho de iniciarse en este deporte marcó la carrera literaria del eterno candidato al Nobel Haruki Murakami, con este nuevo volumen espero descubrir no sólo qué piensa el autor japonés de la literatura, los premios literarios o el papel de los escritores como figuras públicas, sino realmente cómo se enfrenta al reto de escribir ficción. Desde saber determinar sobre qué escribir a cómo preparar una trama. O, al igual que hacía en la anterior obra, que nos desvele qué hábitos y rituales sigue frente al folio en blanco en un ensayo que, sin duda, desvelará un poco más de cómo es la persona que se esconde bajo el nombre de Haruki Murakami.

Portada de El año de la muerte de Ricardo ReisEl año de la muerte de Ricardo Reis (Alfaguara, 1998, 528 págs.): A finales de 1935, año de la muerte de Fernando Pessoa, llega al puerto de Lisboa un barco inglés, el Highland Brigade, en el que ha viajado desde Brasil Ricardo Reis, uno de los heterónimos del poeta portugués. Durante los siguientes nueve meses, en un momento crucial para la historia futura de Europa, el lector será testigo de la última etapa de la vida de Ricardo Reis, en diálogo con el espíritu de Fernando Pessoa que acude a visitarle desde el cementerio en los momentos más inesperados en una Lisboa atlántica y lluviosa cuya atmósfera envolvente se convierte en la verdadera protagonista de esta novela. Con esta reseña se anuncia una obra que, en mi lista de pendientes desde finales de 2008, la obra del Nobel portugués José Saramago se merece que este 2026 sea el año en el que deje de ser una de las tres novelas que más tiempo llevan acumulando polvo en mi pila de libros pendientes.

Portada de El fraude es el futuroEl fraude es el futuro (Alfaguara, 2026, 224 págs.): Publicado hace escasas semanas, la presencia del decimoséptimo título de la serie protagonizada por el comisario –ascendido ahora a jefe de las Fuerzas de Seguridad del Ática– Kostas Jaritos en mi lista de lecturas pendientes será con total seguridad tan testimonial como la de los dieciséis títulos que lo preceden. En la –de momento– última aventura de Jaritos, la investigación del asesinato de un arqueólogo descubre que que varias piezas del yacimiento donde se ha encontrado el cuerpo se han sustituido por reproducciones falsas, tan perfectas que es casi imposible distinguirlas de las originales. El veterano Petros Márkaris propone en esta nueva novela una investigación con la inteligencia artificial como telón de fondo, en la que plantea la posibilidad de que la IA pueda trasladar el antiguo concepto de fraude económico a otros ámbitos como el arte y la literatura.

Portada de Funny GirlFunny Girl (Anagrama 2016, 408 págs.): En mi lista de lecturas pendientes –y aunque cada vez me van quedando menos– siempre hay una obra de Nick Hornby, un autor capaz de retratar la sociedad británica actual y pasada ya sea a partir de historias  corrientes y aparentemente sencillas o de deliciosas historias que giran a través de la música, el deporte o la televisión, pero todas ellas protagonizadas por personajes que atraviesan todo tipo de vicisitudes existenciales o vitales. Y es precisamente la televisión la excusa que utiliza en Funny Girl para retratar la Gran Bretaña de los años 60 y su evolución en las décadas posteriores a través de la historia de Barbara Parker, una joven que renuncia a ser proclamada miss en Blackpool, una pequeña ciudad costera del condado de Lancashire, para marcharse a Londres, donde tratará –y logrará– abrirse camino en el mundo de la interpretación hasta convertirse en la protagonista de una comedia televisiva sobre un matrimonio nada convencional. En apariencia alejada de la profundidad existencial de obras como Juliet, desnuda; Cómo ser buenos o Un gran chicoFunny Girl constituyó una de las grandes sorpresas de mis lecturas del pasado año. Y es que ese tono de comedia costumbrista británica de comienzos de la segunda mitad del siglo XX que envuelve a esta novela casi desde su primera página hasta la última enmascara a la perfección una profundidad narrativa y argumental que nada tiene que envidiar a ninguno de los otros títulos firmados por Hornby.

Otras recomendaciones por el Día del Libro en Un canario en Madrid:

2009: 23 de abril: Tres lecturas y Cinco (más una) lecturas.
2010: Tres lecturas y un propósito que cumplir.
2011: Tres lecturas.
2012: Tres nuevas lecturas.
2013: Tres lecturas para el 23 de abril.
2014: Tres (más una) lecturas.
2015: Tres libros por el 23 de abril.
2016: Tres lecturas y un cervantes.

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