Frase de la semana
"La suerte es el cruce de caminos donde la preparación se encuentra con la oportunidad"
François de La Rochefoucauld
Palmero sube a la palma… o algo así
Hoy me tocó cubrir otra protesta de los productores de plátano de Canarias para la edición del periódico en las islas. No sé si será por haber pasado casi toda la mañana rodeado de casi tres centenares de agricultores –y unos cuantos periodistas– canarios y gran parte de la tarde escribiendo del tema, pero lo cierto es que, acabo de descubrirme buscando música popular de las Islas en YouTube.
Un millón de sonrisas
Hace un par de días, me llegó un correo de Mila a mi atestada bandeja de entrada, cuyo contenido (con redundante redundancia incluida) reproduzco a continuación:
«Gomaespuma ha llegado a un acuerdo con iBanesto por el que si llegan al millón de reproducciones del vídeo que va debajo, financiarán los proyectos de la Fundación Gomaespuma en Sri Lanka y Nicaragua durante todo un año. Estos proyectos consisten en ayuda a la infancia: el de Nicaragua para sacar a los niños de las calles y del trabajo en los mercados de Managua; el de Sri Lanka para poder seguir manteniendo la escolarización de más de 200 niños y dando apoyo a un orfanato de huérfanos víctimas del tsunami.»
Vértigo
Ahora que quienes utilizamos Internet de forma cotidiana llevamos varios meses en pie de guerra en contra de los planes del Gobierno español para «regular» las páginas que facilitan enlaces para el intercambio de archivos entre particulares, pero que en la práctica puede convertirse en una peligrosa herramienta con la que intentar controlar lo que se hace y dice en la red, no he podido dejar de reflexionar acerca de cómo, gracias a Internet, ha cambiado nuestra vida en tan poco tiempo.
Una vía centenaria
Para celebrar su cumpleaños, ayer, día de San Isidro, se vistió de azul, programó conciertos, espectáculos callejeros, proyecciones en 3-D y fuegos artificiales. Y, claro, se llenó de gente. Nadie lo diría, pero la Gran Vía de Madrid ya tiene cien años. ¡Y qué bien los lleva!
16/05/74
Yo corrí con Chema Martínez
A lo largo de mis ya 32 años de vida, varias veces me he descubierto haciendo cosas de las que jamás creí que sería capaz o tendría la oportunidad de llevar a cabo. Actividades que van desde probar todas las montañas rusas de Disneyland París (ya que estoy aquí me subo, que venir pa’na es tontería), hasta visitar la sede de la OTAN en Bruselas (hecho del que no hay constancia gráfica porque nos confiscaron todos los aparatos susceptibles de captar imágenes), pasando por haberme sentado a los mandos de un Hércules de las Fuerzas Aéreas españolas (y de eso sí que hay constancia gráfica).
Pero, si me hubiesen preguntado, lo último que se me habría ocurrido imaginar es que correría junto al atleta Chema Martínez, campeón de Europa de 10.000 metros en 2002, por el parque del Retiro. Y, sin embargo, a eso fue a lo que dediqué la mañana del pasado sábado 8 de mayo.
Por fin es viernes
Por fin es viernes. Nada mejor para acabar con fuerzas esta agotadora semana (laboral) que una generosa ración de cereales, un buen antigripal y mejor música que nos llene de alegre energía.
Tequila, Salta, 1981.
A la velocidad del sonido
Si ayer creía que iba a mil, después de los acontecimientos de hoy debo decir que hemos ido a unos 340 metros por segundo, es decir, a la velocidad del sonido. A ver si mañana consigo relajarme.
Coldplay, Speed of Sound, 2005.
Voy a mil
El reloj se acerca peligrosamente a la una de la madrugada –medianoche en Canarias– cuando consigo sentarme por primera vez en el día ante el ordenador por un motivo diferente al trabajo. Tengo que mirar dos veces el calendario para asegurarme de que la jornada que concluye es, efectivamente, martes. Estoy tan cansado que mi cuerpo cree que es, al menos, jueves. Me planteo dejar de escribir y meterme ya en la cama.
Cuánto hemos cambiado
Cada vez que recibo uno de esos correos que intentan despertar la nostalgia entre los treintañeros, mediante una interminable lista de actividades o una presentación con fotos de la época de su infancia y convencernos de que entonces éramos mucho más felices que los niños de hoy no puedo dejar de pensar que, aunque quienes inician esas cadenas puedan tener bastante razón, los tiempos han cambiado mucho.

