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Extraño mi cama

viernes, 16 mayo 2008

A pesar de que ya casi llevo un año y ocho meses viviendo en Madrid, sigo echando de menos muchas cosas de casa, al margen, claro está, de la familia y los amigos. Algunas, como determinados productos alimenticios (léase chocolate Tirma o galletas Bandama) son más o menos lógicas. Sin embargo, hay otras cosas más difíciles de explicar. Como la cama.

Desde que me mudé he sabido que pasaba algo extraño con la cama, pero no lo he logrado identificar del todo hasta hoy. Las primeras noches en Madrid dormía fatal, pero lo achacaba al estrés del cambio radical de vida. A medida que fue pasando el tiempo, me acostumbré, aunque nunca he llegado a dormir como en casa.

Sé que nunca he llegado a dormir como en casa porque, cada vez que vuelvo y caigo sobre mi cama, con mi colchón y mi almohada de toda la vida, cuando me levanto, soy una persona totalmente nueva. Hasta hoy lo había achacado al cansancio que produce el estar casi tres horas sentado en un avión, sin poder moverte. Pero ya sé que no sólo es eso.

Y he caído en la cuenta después de levantarme ayer con un fuerte dolor en el cuello. Mi recurrente contractura muscular volvía a hacerme una visita, fruto de la tensión del día anterior. Con el tratamiento habitual, por la noche las molestias habían desaparecido casi por completo. Pensé que la había cogido a tiempo. Esta mañana, por el contrario, estaba mucho peor que ayer, y sólo pensaba en poder dormir en mi cama.

Así que aquí me tienen, sin haber podido ir a trabajar, con el cuello tieso, mirando al frente, y tentando a la suerte por teclear que, cerca de dos años después, sigo echando de menos mi cama de toda la vida. Ésa de la que últimamente apenas disfruto por un par de días, que, además, se me antojan furtivos.

Parece que, en lugar de una cama, hablo de una amante. Pero la extraño.

Diego el Cigala, Te extraño (versión de un tema original de Armando Manzanero)

3 comentarios leave one →
  1. Marta permalink
    lunes, 19 mayo 2008 6:19 am

    Jeje Ruymán, no sé quién te dejaría mejor, si la amante o tu cama. ..no te preocupes, a mi me pasa todavía, que aunque no la echo de menos cuando voy a casa no hay nada mejor que volver a mi cama de nina y a mi habitación. Esa sensación que es como un permiso de volver a una época más… mejor, y que sabes que sólo será por unos días, me recupera el alma. Recupérate tú y piensa si no sería bueno, uno, que cambiaras de almohada, solo por probar y dos, que le dediques menos horas al ciberespacio y un par a la semana a la piscina. Saludos

  2. eowyn permalink
    martes, 20 mayo 2008 8:40 am

    Está claro, cuando te conviertas en un hombre de mundo tendrás que llevarte la “therapy pillow” a todas partes.. jeje
    Más que la cama es la morriña, el hecho de tener un fuerte dolor de cuello es más “grato” si tienes al lado a alguien como tu madre que te mime y te cuide… no te parece?
    Y por si el dolor persiste… recupérate pronto!!!!

  3. martes, 20 mayo 2008 8:09 pm

    Me atrevo a decir que discrepo de las dos. En mi caso se trata de echar físicamente de menos mi colchón y mi almohada de toda la vida. No es morriña ni nada por el estilo. Es una sensación física.

    Acepto la sugerencia de cambiar de almohada y maldigo no tener tiempo para ir a la piscina, constumbre que echo mucho de menos.

    En cuanto a lo de la amante, Marta, voy a evitar pronunciarme. 😉

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