Frase de la semana
"Nacemos con una enfermedad mortal que se llama vida"
Jeanne Moreau
Idas de olla
Acabo de descubrir a través de Microsiervos un interesante análisis de Urgencias, una serie de televisión que marcó una época y sentó las bases que seguirían la mayor parte de los dramas médicos que vinieron después de ella. El artículo desgrana algunos de los elementos que le permitieron estar en antena durante 15 temporadas y, aunque muy de refilón, destaca el papel de los guiones, con sus normales altibajos, en el éxito de la serie, algo en lo que coinciden muchos de los comentarios al mismo.
Me siento vivo
Si mi prodigiosa memoria para conocimientos inútiles™ no me falla, «Me siento vivo» era la última frase que pronunciaba Johnny ‘Número’ 5, el robot protagonista de la película de 1986 Cortocircuito al final de dicha cinta. A pesar de que siempre, incluso cuando era niño, he odiado correr, hace un par de semanas, y aprovechando que acaban de abrir una senda peatonal de unos cinco kilómetros muy cerca de casa, decidí empezar a salir a correr regularmente.
Sin derecho a la alegría
En medio de una crisis que dura ya demasiado, con un sector bancario en pleno proceso de rescate, una economía sometida a todo tipo de presiones por los especuladores internacionales y varios incendios asolando el Levante, medio país ha salido a la calle para festejar una buena noticia en medio de tanta y tan frecuente decepción. La Selección española ha ganado su segunda Eurocopa consecutiva, pero hay quien piensa que no es patriota mostrar alegría por ello.
Dos sin tres
Tengo que reconocer que el eslogan escogido para animar a la Selección Española de Fútbol en la Eurocopa que acaba de finalizar –«No hay dos sin tres», en referencia a la consecución de la anterior Eurocopa y el posterior Mundial– me disgustó desde que lo escuché por primera vez. Entendía que hacía referencia a la posibilidad de volver a hacer historia –hasta este momento ningún país ha conseguido ganar dos Eurocopas consecutivas y el Mundial que se celebra entre ambas–, pero usar un tópico tan manido como ese es un síntoma de absoluta falta de ideas y mediocridad.
La leyenda urbana de los 20 litros de gasolina
Hace unos días recibí un correo electrónico en el que, por enésima vez, un alma caritativa me alertaba de que todos los conductores somos víctimas de una conspiración global de todas las petroleras –y no se refiere al hecho de que las bajadas en el precio del barril de crudo no se reflejen ni tanto ni tan rápidamente en el combustible como sus subidas–, pero que, siguiendo su sencillo consejo, podría ahorrar entre 3.000 y 4.000 euros anuales en gasolina.
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«Cúnico» bancario
Esta mañana estuve en una oficina de El Banco. Esta frase en sí misma es casi noticia, ya que desde que dejé atrás mi vida como bancario, apenas he pisado una sucursal. Aunque ahora hago casi todas mis gestiones yo mismo, a través de Internet –lo que, en la práctica, viene a significar que sigo trabajando para El Banco pero sin que me paguen por ello–, hay determinadas operaciones para las que es requisito indispensable acudir a una oficina física.
La falacia de la visibilidad (o cómo recluta blogueros el Huffington Post)
Tengo que reconocer que el nacimiento, dentro unos pocos minutos, de El Huffington Post –la versión española del exitoso medio creado por Arianna Huffington en 2005– me produce sensaciones encontradas. Por un lado, la creación de un nuevo medio de comunicación es siempre una buena noticia. Pero, por otra parte, que sólo dé trabajo –con contrato y alta en la Seguridad Social– a seis redactores y se nutra de la labor de un gran número de colaboradores a los que no pagarán ni un duro es una auténtica vergüenza.
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Síndrome de Estocolmo
Ando estos días enfrascado en la lectura de «Con el agua al cuello» (Tusquets, 2011), una muy recomendable novela del escritor griego Petros Márkaris, en la que su protagonista, el comisario Kostas Jaritos, se enfrenta a un asesino en serie que parece haber emprendido una cruzada particular en forma de crímenes cuyas víctimas son altos directivos de la banca del país.
¿Feliz Día de Canarias?
Con cierta sorpresa veo cómo este 30 de mayo la frase «Feliz Día de Canarias» se ha instalado entre los temas más populares de Twitter desde primera hora de la mañana y todavía continúa ahí, codeándose con el aterrizaje de Fernando Tejero en La que se avecina, la una de cal y otra de arena que nos da la Comisión Europea o el último personaje conocido que cierra su cuenta en esa red social.
Apadrina un banquero
Desde la City londinense nos llega este sarcástico vídeo que, en apenas tres minutos, nos muestra las poderosas razones que existen, no sólo para no exigir responsabilidades a los banqueros que han llevado a algunas entidades al borde del colapso –cuando no a una quiebra técnica–, sino para mostrar toda nuestra solidaridad –en el sentido económico del término– con ellos.
Gracias, Eowyn.

