Frase de la semana
"Concédeme tres deseos
Estrellita del Oriente
Que el campo está floreciendo
Y el trigo ya está maduro
Que la flor del año nuevo
Ya está abriendo su capullo"
Gloria Estefan, 'Estrellita del Oriente'
Interqué, EBE y la no resaca tras un fin de semana intenso
Ayer me levanté a las nueve en punto de la mañana, apenas unos minutos después de que sonara el despertador y razonablemente descansado. Sé que dicho así, sobre todo cuando hay muchísimas personas que se levantan dos o tres horas antes cada día, puede parecer una frivolidad (y muy probablemente lo sea), pero estaba convencido de que después de la paliza que me di durante el fin de semana no iba a ser capaz de levantarme.
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Madrid de ida y vuelta
Como ya adelantaba ayer, he vuelto a Madrid. Y regreso por un excelente motivo: por trabajo, aunque, también es cierto que por tiempo limitado. Tan solo unas pocas (muy pocas) semanas en una vieja y conocida redacción. Sin embargo, tengo que reconocer que, a pesar de que el trabajo de periodista resulta ser bastante esclavo, me apetecía volver. A la redacción y a Madrid. Las echaba de menos.
Masoquista que es uno. Supongo.
Chavela Vargas, Volver, volver, actuación de 1998.
Doble equipaje para un viaje exprés
El reloj ronda peligrosamente la medianoche cuando logro encontrar el primer minuto de tranquilidad de este todavía miércoles. Casi exhausto, me siento a teclear estas líneas en contra de la voluntad de todas y cada una de las células de mi cuerpo, que imploran por irse a la cama ya. Tienen mucha razón: los dos últimos de mi vida han sido una auténtica locura.
El placer de contar cuentos
Una de las primeras cosas que pensaba hacer esta mañana, tras las habituales actividades rutinarias que suele cumplimentar uno cada mañana, era confesarles que finalmente anoche no fui uno de los doce millones de espectadores que se tragó eso que Rubalcaba y Rajoy piensan que es un debate, pero que en realidad no lo es. A cambio –y como ya podía leerse entre líneas en la entrada anterior a esta–, preferí participar en una Jam Session de microrrelatos. Y acerté en mi decisión.
De memoriales y conflictos interiores
Quizá debido a que prefiero entretenerme en eso en lugar de pensar en otras circunstancias que me preocupan mucho más, pero cuyo desarrollo inmediato no depende de mí, vivo desde hace unos días pendiente de un conflicto artificial que se ha desatado entre mi yo periodista y mi yo escritor, a cuenta de la convocatoria del V Memorial Dolores Campo-Herreros.
¿El Tintín definitivo?
A lo largo de su historia, el cine se ha valido de la adaptación de innumerables obras literarias para lograr algunos de sus grandes títulos. Sin embargo, no todas las novelas llevadas a la pantalla han podido (o sabido) captar la esencia de la obra que pretendían recrear y es frecuente que hayan generado una gran decepción entre quienes ya habían leído el texto en el que se basaban. Esta desventaja, ya bastante importante por sí sola, se vuelve doble cuando hablamos de adaptar una historia que nació como un cómic.
We all go back to where to we belong
Hace apenas un mes que anunciaron su disolución, pero antes de irse R.E.M. nos ha querido regalar una última canción. Con We all go back to where we belong (algo así como Todos regresamos a donde pertenecemos) la banda de Georgia se despide de sus seguidores poniéndoles la piel de gallina en dos sencillos pero muy emotivos vídeos musicales, protagonizados por la actriz Kirsten Dunst y el poeta John Giorno.
Coincidirán conmigo que viendo sus reacciones a medida que escucha la canción es imposible no emocionarse junto a la intérprete estadounidense. Una gran despedida que ya está en mi lista de favoritos. Sin ninguna duda.
R.E.M., We all go back to where we belong, 2011.
Ya es Navidad en…
Acabo de recibir un boletín publicitario, de esos que ahora se denominan correo gris y que certifica que hoy, 28 de octubre, ya es Navidad en los grandes almacenes más famosos de este país. Ahora que oficialmente se ha abierto la veda, intuyo que en breve comenzaremos a sufrir una invasión de luces, árboles y papás noeles dondequiera que vayamos. No puedo evitar preguntarme si aún estaremos a tiempo de huir o si los villancicos habrán llegado ya al hilo musical de los aviones de Iberia. Porque, entonces, será demasiado tarde.
Las siete y veintisiete
No sé si será porque de repente ha empezado a llover y el tiempo en Gran Canaria se ha vuelto bochornoso y completamente otoñal o si tiene algo que ver que lleven ya unos cuantos días bombardeándonos con el nuevo trabajo de Iván Ferreiro, pero el caso es que llevo toda la tarde sin dejar de tararear aquella canción de los Años 80.
Me apetece gritar que, al fin, el verano ha muerto y no lo echaré de menos en noviembre. Me siento bien. Quizá es porque ya van 1.200 entradas. O, tal vez, porque son las siete y veintisiete. Ya terminé.
Los Piratas, Años 80, 2001.
Intento de automotivación
Cuanto más intento ordenar mi vida y crear una rutina que me dé cierta sensación de estabilidad, más se empeñan las circunstancias en generar un mayor caos –exterior, pero sobre todo mental– a mi alrededor. A falta de un trabajo estable (nunca pensé que echaría de menos ese tipo de rutina), constato que se necesita mucha disciplina para llevar una colaboración, preparar un proyecto personal, alimentar un blog e intentar escribir una novela y, además, disfrutar de algo de tiempo libre.


