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El Reino de Fantasía

Viernes, 25 abril 2008

El Reino de Fantasía está en peligro. La Emperatriz Infantil está enferma y, a medida que sus fuerzas la abandonan, la Nada va devorando su reino. Atreyu, un joven de la raza de los pieles verdes, que vivía en el Mar de Hierba, justo detrás de los Montes de Plata, es el escogido por la Emperatriz para que emprenda la búsqueda del remedio que salve su vida y, con ella, el Reino de Fantasía.

Atreyu, a pesar de su juventud, se ve obligado a emprender un largo viaje repleto de peligros. Pero no está sólo. En su aventura lo acompaña Fújur, un jovial dragón de la suerte. También Bastián Baltasar Bux sigue sus andanzas, impresas en letras de color verde en La historia interminable.

Esa mañana, Bastián, un niño gordito y acomplejado, pero con una gran imaginación, se había refugiado de las burlas de sus compañeros en la librería del señor Koreander, donde un libro, La historia interminable, había llamado poderosamente su atención. La pasión de Bastián eran los libros, por eso no pudo evitar robar el libro y huir con él hasta el desván de su colegio, donde comenzó su lectura para introducirse, literalmente, en ella y encontrar la cura de la Emperatriz Infantil.

Quince años después, y después de un año de espera, he vuelto a leer la obra de Michael Ende. Aunque, tal vez, debería decir que he descubierto la obra de Ende, porque he disfrutado como si se tratase de la primera vez que la leía, porque, con gran sorpresa, he descubierto que había muchos pasajes que no recordaba, casi todos de la segunda parte de la novela.

La historia interminable, impresa en color rojo -el mundo real- y verde -lo que sucede en el libro que lee Bastián-, constituye un alegato en favor de los libros, la lectura y la fantasía.

La fantasía convierte este mundo, cada vez más inhumano y materialista, en un lugar en el que merece la pena vivir. Sin ella, la humanidad sería incapaz de soportar su egoísmo y materialismo. La fantasía es lo que mantiene viva la humanidad de cada uno de nosotros.

Todos tenemos un Reino de Fantasía dentro de nosotros. Ésa es la gran metáfora sobre la que Ende construye su novela. Si no lo alimentamos, su emperatriz caerá enferma y la Nada lo irá absorbiendo todo, hasta acabar con él. Y con nosotros mismos.

Quizá por ello, la lectura de este libro sea un ejercicio altamente recomendable no sólo para los niños, sino, sobre todo, para los adultos. Porque todos, de vez en cuando, necesitamos darnos cuenta de cuáles son las cosas que importan de verdad y compartirlas con los demás.

Y, por otro lado, porque es una historia maravillosa de la que todo el mundo debería disfrutar, al menos, una vez en la vida. Yo ya la he leído dos veces y no descarto una tercera.

Dentro de otros quince años.

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One Comment leave one →
  1. eowyn permalink
    Miércoles, 21 mayo 2008 7:09 pm

    Me pasa lo mismo con “El Señor de los Anillos”. Me lo leí con 11 o 12 años y he de reconocer que desde entonces hasta ahora, cada vez que cae en mis manos, también descubro pasajes que nunca antes había leido.
    “La historia interminable” es preciosa y ahora que lo dices… me lo tendrás que prestar para volver a leerlo.
    Otro libro que me encantó en “aquellos maravillosos años” (jeje) fue “Momo”… qué dulce (y triste!!!)

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