Frase de la semana
"Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto"James Russell Lowell
Esta noche, al volver para casa, me encontré con una escena que me llamó muchísimo la atención: una mujer mataba el tiempo del trayecto del metro escuchando un compacto en un discman. Yo, que iba enchufado a mi iPod Shuffle de segunda generación mientras leía La carta esférica, no pude dejar de sonreír al recordar cuando –no hace tantos años– me preguntaba que para qué quería un reproductor de mp3.
Sin embargo, en muy poco tiempo, la tecnología ha evolucionado de tal manera que, al igual que el vídeo mató a la estrella de la radio, los reproductores digitales han acabado con clásicos como el walkman y el discman. Aunque, por lo que vi hoy, algunos se resisten a morir.
The Buggles, Video Killed the Radio Star, 1979.
Desde la pasada madrugada, el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria tiene nueva Reina. La afortunada es la joven Mame Yame Matallah, de 20 años, y hoy el Corriere della Sera la convierte en una de sus fotos del día. Aunque no soy muy carnavalero, he de reconocer que se trata de una gran promoción para la Isla.
Vía Canarias7.es.
Esta mañana, mientras iba hacia a la redacción, subió al vagón del metro un colombiano cargado con una guitarra y un amplificador de esos que también reproducen la melodía. En medio de la general indiferencia de los pasajeros, empezó a cantar, con más intención que talento, el Amigo de Roberto Carlos. Mientras escuchaba, no pude evitar volver a sentir cierta admiración por quienes intentan ganarse la vida tocando un instrumento en los espacios públicos, expuestos a las inclemencias del tiempo.
Me cuentan desde casa que por Arucas apenas ha llovido durante el día, más allá de unas pocas gotas durante la tarde, aunque ahora acaba de empezar a caer agua con algo más de intensidad. Sin embargo, dicen que desde anoche, a lo lejos se veían los relámpagos y era posible escuchar los truenos de la tormenta que, poco a poco, iba barriendo el archipiélago. Según dicen, cayeron casi 1.100 rayos en apenas cinco horas.
Apago el despertador, enciendo la luz de la mesilla y me estiro en la cama antes de levantarme y subir la persiana. Un cielo completamente despejado, presidido por un sol brillante, me saluda en esta mañana de lunes. Con el inicio de una nueva semana arranca un nuevo mes.
Es curioso lo difícil que puede llegar a resultarle a uno emplear un concepto (aparentemente) tan sencillo como el de casa cuando a esta palabra se le asocian las connotaciones del hogar. Recuerdo que en mi anterior etapa en Madrid tardé más de un año en dejar de referirme al lugar donde vivía como el piso y empezar a llamarlo mi casa con naturalidad.
Me dieron un folleto la semana pasada en la rueda de prensa en la que presentaron el informe anual del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa sobre las empresas del Ibex 35. La tarjeta en cuestión acabó olvidada y perdida entre las páginas de mi cuaderno de notas. Anoche, mientras ordenaba el bolso que llevo al trabajo, reapareció y decidí echarle un ojo al documental, aunque no lo pude ver entero.
El pasado sábado, mientras curioseaba por los distintos mostradores del stand de Canarias en Fitur –sí, ya sé que sigo debiendo la crónica completa de la visita–, me encontré con un folleto que me trajo una sonrisa, muchos recuerdos y una gran dosis de estupor.
Hoy ha resultado ser uno de esos escasos días en los que piensas que tu profesión es la mejor profesión del mundo. Uno de esos días en los que te ves rodeado de gente que ha dedicado su vida a un oficio tan ingrato como apasionante y sólo aciertas a pensar que, de mayor, quieres ser como ellos.









